Irán trató infructuosamente de disuadir a Siria, su aliado, y a Arabia Saudita, su vecino, de participar en la reunión de Annapolis (Estados Unidos), mañana, sobre Oriente Medio, pero quedó aislado a causa de su decisión de no asistir a este encuentro.
El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, que realizó grandes esfuerzos para convencer a las autoridades sirias y sauditas, llamó al rey Abdala de Arabia Saudita anoche..
«Yo deseo que el nombre de Arabia Saudita no forme parte de los (países) que participan en la conferencia de Annapolis», dijo Ahmadinejad a su interlocutor.
Irán considera que esta reunión, que el martes congregará a los jefes de los negociadores de Israel y la Autoridad Palestina, junto a unos 15 países árabes, está destinada únicamente a «apoyar a los ocupantes sionistas».
«Los países árabes deberían mostrarse vigilantes ante los complots y los engaños del enemigo sionista», agregó Ahmadinejad.
Irán, un enemigo jurado de Israel y Estados Unidos, se presenta desde la revolución islámica de 1979 como un defensor inflexible de los derechos de los palestinos.
Pero esta posición es vista con desconfianza por sus vecinos árabes, que temen que Irán desestabilice la situación con su apoyo incondicional al Movimiento de Resistencia Islámica palestino (cuyo acrónimo en árabe es Hamas).
En privado, los diplomáticos árabes en la capital iraní se oponen a que Irán, un país persa y chiita, se inmiscuya en los asuntos de los árabes sunitas.
Las autoridades iraníes, fortalecidas por su alianza con Siria, también trataron de convencer a los sirios de que boicoteasen la reunión de Annapolis.
Ahmadinejad llamó el domingo por teléfono a su homólogo sirio, Bachar Al Assad, y según la agencia iraní Isna, los dos estadistas acordaron que «sólo los verdaderos representantes del pueblo palestino pueden tomar decisiones sobre el futuro de Palestina y conferencias como la de Annapolis están destinadas de antemano al fracaso».
Sin embargo, Siria estará representada, aunque a un nivel inferior al de las otras delegaciones árabes, por su viceministro de Relaciones Exteriores, Faisal Mekdad.
En ocasión de una visita del canciller sirio, Walid Muallem, Ahmadinejad ya se había lamentado el martes pasado de que «el objetivo de los organizadores de esta conferencia» fuese «crear vínculos entre los países árabes y el régimen sionista».
El guía supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, reiteró ese mensaje el lunes, en ocasion de la fiesta de la milicia islamista de los bassidjis, calificando a Annapolis de «conferencia de otoño (…) ya que es el otoño de su esperanza».
La principal autoridad del Estado afirmó que sus organizadores «esperan poder ayudar al régimen usurpador y fantoche sionista y aportar un poco de honor a los responsables de la casa negra», aludiendo a la Casa Blanca.
Por su parte, el presidente iraní invitó a los jefes de diez grupos palestinos a Teherán.
Según el representante del Hamas en la capital iraní, Abu Ossama Abdul Mata, citado por la agencia Isna, «los dirigentes de los grupos palestinos vendrán pronto, invitados por Ahmadinejad».