Irak está recuperando su posición en Oriente Medio y ya no está visto como un títere de Estados Unidos, sobre todo ahora que están cambiando las prioridades de Washington, dijo el canciller iraquí Hoshyar Zebari en una entrevista hoy.
«Me preguntaron recientemente sobre el hecho de que Irak no sea la primera de las prioridades de la nueva administración (del presidente estadounidense Barack Obama). Para mí es una buena noticia que no seamos un motivo de crisis y que no seamos la primera de las prioridades», dijo sonriendo.
Zebari atribuye la nueva imagen al acuerdo de seguridad firmado con Estados Unidos en noviembre, que prevé la retirada de las fuerzas norteamericanas en 2011, y también al giro producido en Washington, más inquieto por otras cuestiones como la lucha contra los talibanes en Afganistán o la crisis financiera.
Con todo, el canciller reconoce que «tenemos problemas políticos, tensiones con las reformas constitucionales, la ley sobre el petróleo, el rendimiento del gobierno». Para Bagdad, esas cuestiones «forman parte del proceso de reconciliación», añade Zebari, que ha sido ministro de Exteriores de Irak desde el primer gobierno formado tras la invasión estadounidense de 2003.
Zebari, que es kurdo, citó también las buenas relaciones con Irán, bestia negra de Estados Unidos, como otro ejemplo de la capacidad de Irak para deshacerse de la tutela norteamericana.
«Hemos demostrado que sean cuales sean las diferencias entre Estados Unidos y un país vecino, tenemos nuestros propios intereses y tomamos nuestras propias decisiones», asegura en su despacho, decorado con una alfombra persa.
La imagen de Irak también ha cambiado en el mundo árabe desde 2003, según el canciller.
«Ahora la impresión ha cambiado del todo, sobre todo después del acuerdo con Estados Unidos y la manera en que lo hemos debatido en el Parlamento y en la prensa», consideró.
«Todo esto ha enviado señales positivas», afirmó, refiriéndose a la apertura de varias embajadas árabes en Bagdad y al hecho de que varios responsables de países árabes acudirán para abordar cuestiones económicas.
«El primer ministro sirio y el ministro de Relaciones Exteriores vendrán pronto», afirmó. «Estamos pensando reabrir nuestro oleoducto hacia el Mediterráneo a través de Siria», agregó.
Zebari dijo que las relaciones con Damasco «han mejorado mucho» tras la apertura de embajadas en 2006.
«Hay menos infiltraciones desde la frontera siria. (El flujo) no se ha detenido pero los sirios han tomado medidas», dijo.
Zebari reconoció que Irán tiene su influencia en el nuevo Irak, donde los chiitas son mayoritarios.
«Tienen influencia (…) pero nuestra actitud consiste en tratarse el uno al otro como dos países soberanos, mediante canales oficiales», matizó.
«Decir que nos dictan (nuestra política) es falso», insistió, poniendo como ejemplo la oposición de Teherán al pacto de seguridad con Washington.
«Les hemos dicho que era una decisión iraquí soberana. Creo que lo han tomado como un signo de que Irak está afirmando una mayor independencia», según Zebari.
Incluso las relaciones con Kuwait, que el Irak de Saddam Hussein invadió en 1990, han mejorado, según el ministro.
El primer ministro kuwaití, jeque Mohammed Sabah al-Sabah, tiene previsto viajar por primera vez a Bagdad, para abordar cuestiones espinosas como la delimitación de las fronteras y los miles de millones de dólares reclamados por Kuwait como indemnización.
Millones de chiítas conmemoraron sin incidentes en Kerbala, a 110 km al sur de Bagdad, el martirio de Hussein, nieto del profeta Mahoma, aunque cuatro de ellos murieron en un atentado al regresar el lunes a Bagdad, informaron las autoridades.
Cuatro peregrinos chiítas murieron y 13 resultaron heridos el lunes en Bagdad al estallar una bomba al paso del minibús en el que volvían de su peregrinación a la ciudad santa de Kerbala, indicaron la policía y fuentes médicas.
«Cuatro personas murieron y 13 resultaron heridas cuando una bomba estalló en el barrio de Al Obeidi (este de Bagdad) cuando pasaba su minibús», afirmó la policía.
«Los peregrinos volvían de Kerbala. Dos mujeres figuran entre los heridos», añadió.
Se trata del quinto atentado en ocho días contra peregrinos chiitas, en una serie de ataques que ha dejado cincuenta muertos.
Hasta el amanecer, fervientes chiitas dieron vueltas alrededor del mausoleo del imán Hussein en esta ciudad santa chiita, golpeándose el pecho y gritando «Hussein» mientras a través de altoparlantes se escuchaban monótonos cantos lúgubres en memoria de la derrota de Hussein frente a los omeyas.
Para esta ocasión, unos 30.000 policías y militares fueron desplegados en la zona y se instalaron cámaras de vigilancia en la provincia para intentar evitar ataques.
Unos 1.500 policías se encargaban además de cachear a las mujeres. Estas medidas de seguridad fueron adoptadas para evitar atentados.
El viernes, una mujer suicida hizo explotar su carga en una carpa en la que almorzaban peregrinos al sur de Bagdad, y mató a 35 personas, en su mayoría mujeres y niños
Según el gobernador provincial, Akil al Jazali, diez millones de personas llegaron a pie a la ciudad desde todas las provincias chiitas del país, así como 150.000 extranjeros procedentes de países árabes y de Irán.
Al Jazali dijo que en 2008 se desplazaron nueve millones de personas, una cifra que resulta imposible verificar de fuente independiente. En Irak, los chiitas son unos 18 millones de personas.
Con esta peregrinación, los fieles chiitas celebran el Arabaín, el cuadragésimo día después del Día de Ashura, que conmemora el martirio en el año 680 de Hussein, nieto del profeta Mahoma e hijo del imán Alí.
Ese día, la cabeza de Hussein, decapitado por orden del califa Yazid, y los cuerpos de sus compañeros de armas fueron llevados desde Damasco hasta Kerbala para ser enterrados.
El jefe de la policía provincial de Kerbala, el general Alí Jassem, indicó el lunes por la mañana que las tres cuartas partes de los peregrinos ya se habían ido de la ciudad.
En tiempos de Saddam Hussein, los chiitas no tenían derecho a dirigirse a pie a Kerbala y la ceremonia venía a ser un simple ritual.