Irak: difí­cil reconstrucción cuando amaina la guerra


Un iraquí­ chií­ta realiza su oración en la mezquita de Karbata con la esperanza de que su paí­s  sea reconstruido. FOTO LA HORA:   AFP MOHAMMED SAWAF

La insurgencia fue controlada en gran parte de Irak y las tropas de Estados Unidos y británicas tienen ya fecha de partida, pero el gobierno tendrá la tarea de reconstruir el paí­s en el peor momento, pues la crisis económica global arrecia y el precio del petróleo se derrumba.


Una mujer iraní­ tira un zapato deportivo hacia un póster con la caricatura del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. FOTO LA HORA: AFP PHOTO/ATTA KENARE

El ministerio de Finanzas estima que se precisarán 400 mil millones de dólares para reconstruir un paí­s devastado por guerras demoledoras, sanciones internacionales y el caos que sobrevino tras la invasión liderada por Estados Unidos en 2003, para derrocar al régimen de Saddam Hussein.

En 2008, el primer ministro Nuri al Maliki acabó con los bastiones de las milicias tanto en Bagdad como en la ciudad meridional de Basora y obtuvo concesiones de Washington en un acuerdo crucial para la retirada de todas las tropas estadounidenses al final de 2011.

El amplio acuerdo militar asegura a las autoridades iraquí­es control sobre virtualmente todas las operaciones militares estadounidenses y establece que las tropas extranjeras deben retirarse de las ciudades y pueblos de Irak al final de junio próximo.

La retirada de unos 150.000 efectivos norteamericanos estacionados en más de 400 bases podrí­a ser acelerada por el presidente electo Barack Obama, que se ha comprometido a repatriar todas las tropas en un plazo de 16 meses después de asumir sus funciones el próximo 20 de enero.

El grueso de las tropas británicas, por su lado, se irá a mediados de 2009 (sólo quedarán unos 400 soldados, de los 4.100 desplegados actualmente en Basora).

Por su parte, los 200 soldados de El Salvador, único paí­s iberoamericano cuyas tropas siguen en Irak, evacuarán este paí­s en la última semana de enero o a más tardar a inicios de febrero.

Las tropas salvadoreñas, que tras la invasión de 2003 para derrocar al régimen de Saddam Hussein estaban acompañadas de militares de Nicaragua, Honduras, República Dominicana y España, han sufrido cinco muertos durante su estancia en Irak.

El portavoz del gobierno iraquí­ Alí­ al Dabbagh declaró que el año que viene la atención estará centrada en una nueva ronda de elecciones locales y generales.

«El desafí­o de 2009 es la construcción de instituciones democráticas. Las elecciones deben ir acompañadas de la construcción de instituciones que protejan la democracia», declaró durante una visita a Washington.

«Luchar contra la corrupción, tener buena gobernabilidad, utilizar correctamente los ingresos. Estos son, creo, los desafí­os que enfrentamos en Irak».

La violencia religiosa que convulsionó a Irak en 2006 y 2007 se redujo sustancialmente después de que las milicias sunitas, con unos 100.000 combatientes -del llamado movimiento «Despertar»- se aliaron con las fuerzas estadounidenses para derrotar a la red islamista Al Qaeda.

Maliki, mientras tanto, actuó para acabar con la milicia del Ejército del Mahdi, con 60.000 efectivos, leales al clérigo chií­ta radical Moqtada al Sadr, atacando sus bastiones en Bagdad y Basora.

El movimiento de Sadr se orientó entonces hacia obras de caridad y hacia la actividad polí­tica, y a pesar de varias manifestaciones multitudinarias no logró frenar el pacto militar con Estados Unidos, al que se opone férreamente.

Aunque la seguridad mejoró mucho este año, la insurgencia aún combate en algunos lugares del paí­s, incluida Bagdad, que sufre atentados casi a diario, la mayorí­a contra fuerzas de seguridad.

Las muertes de civiles se redujeron en dos tercios, con unos 5.700 muertos en 2008 por 16.252 en 2007, según cifras oficiales iraquí­es publicadas en diciembre.

Las muertes de efectivos de seguridad iraquí­es cayeron a la mitad, con 785 soldados y policí­as muertos en 2008 contra 1.424 en 2007.

En el momento más álgido de la lucha sectaria en enero de 2007, casi 2.000 personas fueron muertas en un único mes.

Las bajas de militares estadounidenses cayeron en dos tercios, con poco más de 300 soldados muertos en 2008 comparados con más de 900 en 2007, según el sitio web independiente icasualties.org.

Por lo menos 4.209 soldados estadounidenses murieron desde la invasión de marzo de 2003.

En 2009, los iraquí­es acudirán a las urnas por primera vez desde 2005, cuando las elecciones, celebradas en medio de fieros combates y un boicot sunita, contribuyeron a la llegada al poder de los partidos religiosos chií­tas.

Este año se podrí­a asistir a un realineamiento polí­tico, con Maliki formando una nueva coalición de tribus sunitas y chií­tas que están en condiciones de tomar el poder, reforzadas por el papel clave que desempeñaron en la derrota de Al Qaeda.

«Todas las comunidades iraquí­es participan y desempeñan un papel activo en la administración del paí­s», declaró el canciller Hoshyar Zebari. «En 2006 la comunidad sunita (a la que pertenecí­a Saddam Hussein) titubeaba, tení­a miedo. En 2008, volvió».

Los triunfadores de las elecciones provinciales del 31 de enero y de las elecciones generales de fines de 2009 deberán emprender la tarea descomunal de reconstruir el paí­s.

Esto puede verse complicado por un referéndum autonomista propuesto en la provincia de Basora, de mayorí­a chií­ta, y por la incertidumbre en las provincias kurdas, que desafiaron a Bagdad aprobando su propia ley petrolera y firmando contratos con grandes petroleras aunque a nivel nacional hay un vací­o legal.