Irak: amenazan con rebelión


Una mujer iraquí­ pasa cerca de un afiche en donde el lí­der chií­ta Moqtada Al-Sadr (I) lanza mensajes a la población.

El clérigo radical chií­ta Moqtada Sadr amenazó hoy con llamar a una rebelión nacional tras la ofensiva lanzada por el gobierno de Irak contra sus milicias en Basora (sur), principal puerto petrolero del paí­s.


Los enfrentamientos entre las tropas regulares y el Ejército del Mahdi, liderado por Sadr, dejaron al menos cuatro civiles muertos y 18 heridos, según la policí­a. Basora, segunda ciudad y centro neurálgico de la economí­a iraquí­, estaba paralizada por los combates.

Otros combates estallaron en Bagdad, donde las fuerzas de Sadr atacaron instalaciones de la milicia rival Badr. Cientos de fieles de Sadr salieron además a manifestar en la capital, contra el arresto de algunos de sus hombres.

Los combates en Basora amainaron por la tarde, aunque aún se oí­an tiros, en tanto que aviones y helicópteros sobrevolaban esta ciudad de 1,5 millones de habitantes.

Sadr amenazó con llamar a una huelga general y a la desobediencia civil si el gobierno no suspende la ofensiva.

Si las autoridades mantienen su ofensiva, «Moqtada Sadr llama a los iraquí­es a ponerse en huelga en todas las provincias iraquí­es, como primera etapa», declaró Hazem Al Araji, responsable de la oficina de Sadr en Bagdad, citando un texto del jefe religioso.

«Si el gobierno no nos escucha, llamamos a la desobediencia civil en Bagdad y en las demás provincias», añadió.

Sadr ordenó en agosto del año pasado un cese el fuego a sus milicianos, acusados de haber desencadenado sangrientos enfrentamientos en la ciudad sagrada de Karbala. Los combatientes del Ejército del Mahdi protagonizaron en 2004 dos levantamientos contra las fuerzas estadounidenses que el año anterior habí­an ocupado Irak.

Estados Unidos y el gobierno iraquí­ dijeron que la mayorí­a de seguidores de Al Sadr acataron la orden, pero que otros seguí­an atacando a las tropas norteamericanas con morteros, cohetes y bombas.

En su declaración del martes, Sadr acusa en cambio a las tropas iraquí­es y a las fuerzas de «ocupación» de haber proseguido sus ataques contra sus milicianos, pese al cese el fuego.

El primer ministro iraquí­, Nuri Al Maliki, supervisó personalmente las operaciones en Basora, indicó una fuente militar británica. La fuente precisó que las tropas británicas no participan en los combates.

El lunes, Maliki anunció que el gobierno federal estaba decidido a «restablecer la seguridad y la estabilidad e imponer el orden en la ciudad».

Los combates, con morteros y ametralladoras, empezaron a eso de las 05H00 locales (02H00 GMT), cuando las tropas regulares entraron en el barrio de Al Tamiya, un bastión de los sadristas, comprobó un reportero de la AFP. Los enfrentamientos se extendieron rápidamente a otras partes de Basora.

El Ejército del Mahdi goza de gran popularidad entre los sectores pobres de la población.

El gobierno decretó el toque de queda en cuatro ciudades chiitas del centro sur del paí­s: Kut, Samawa, Nasiriya y Hilla.

Desde que las tropas británicas que ocupaban Basora desde 2003 restituyeron su control a los iraquí­es en diciembre de 2007, la ciudad y su provincia son teatro de una lucha de influencia entre grupos chiitas rivales.

El movimiento sadrista acusa al gobierno de servir los intereses de su gran rival en la comunidad chiita, el Consejo Supremo Islámico Iraquí­ (CSII) de Abdel Aziz Hakim.

El gobernador de la ciudad, Mohamed Al Waelli, pertenece a otra organización chita, el partido Fadhila (La Virtud), muy influyente en el sector petrolero, del cual el Estado obtiene casi todos sus ingresos.

Un portavoz del movimiento sadrista en Basora, Harith Al Athari, pidió negociaciones.

«La situación es mala y nosotros lamentamos los combates. Estamos dispuestos a negociaciones y queremos calmar la situación», declaró a la AFP.