Atendiendo al problema educativo que no tiene visos de solución en Guatemala, en esta oportunidad comento algunos aspectos que podrían favorecer el cumplimiento de los derechos constitucionales de los niños para recibir enseñanza.
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Sin poner en riesgo los derechos laborales de los docentes, es necesario garantizar la defensa de la educación pública por parte de los docentes, es decir, que el Ministerio de Educación y los sindicatos gremiales de los trabajadores de la educación (docentes y administrativos) deberían lograr un PACTO DE LEALTAD CON LA EDUCACIÓN que en realidad garantice el ciclo escolar.
El cumplimiento del ciclo escolar (200 días efectivos) y su hacer educativo son una herramienta insustituible para los educandos, pues con ella alcanzarán los conocimientos para aumentar y adquirir destrezas que utilizará en su vida diaria; porque el objetivo es elevar la calidad educativa en todos los niveles y por ello la importancia de respaldar el PACTO sugerido para formar una alianza indivisible por la Calidad de la Educación.
Buscar la formación integral de los niños, adolescentes y jóvenes estudiantes, es tarea imprescindible para el gremio magisterial y las autoridades educativas; los guatemaltecos soñamos con la entrega al final del ciclo escolar de una generación de educación preprimaria, primaria, secundaria general y técnica, sin suspender un solo día de clases, es decir sin trastocar el calendario escolar.
¿Sería posible tanta belleza? ¿Podríamos deslindar la defensa de los derechos de nuestros compañeros maestros, sin utilizar a los niños como elemento de presión –dejando de darles clases– o de los fines políticos sindicalistas? Entendemos que una cosa es la gestión administrativa laboral del resguardo de los derechos magisteriales y otra la formación de los alumnos, pero al utilizarlos como la carnada favorita no podemos cumplirles ni a los niños ni a sus padres y madres ni a nuestro país.
Sí es posible trabajar de común acuerdo con las autoridades educativas, por supuesto, siempre y cuando ellas cumplan con sus obligaciones patronales para no poner en riesgo los derechos laborales de los maestros; los niños y jóvenes estudiantes requieren de atención, por ello se hace necesario fortalecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo que deja resultados óptimos para los escolares quienes están a la altura del sistema educativo nacional, porque se han cumplido con los planes y programas de estudio.
Los maestros también se ligan al trabajo con la atención diaria y entusiasta para fortalecer esa relación entre alumnos, padres de familia, autoridades y maestros, sabiendo que se desarrolla el trabajo con certeza de recibir su salario a tiempo. ¿Lograremos algún día, que el sector docente desarrolle los programas oficiales en esos 200 días de clase? lo ideal sería no perder el tiempo por inconsistencias administrativas, pues de ellas derivan las inconformidades.