¿Qué va hacer el RENAP?


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Que la mayoría de chapines tengamos la costumbre de dejar las cosas para última hora, es problema de cada quien, pero que las instituciones del Estado imiten tan mala costumbre es bien distinto, aparte que traería perjudiciales consecuencias para todos. No estamos suponiendo, ni somos aves de mal agüero, consta a todos que el RENAP incumple sus deberes.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


A través del tiempo ha quedado demostrado que la calidad de los servicios que presta el RENAP son de lo peor, empezando por su mala  atención al público, un sistema informático que sigue dando traspiés y que  aunque cuenta con inmensa cantidad de personal, es notoria su tradicional actitud o disposición para no facilitarle con rapidez y eficacia los servicios que de ella se demanda. Todo apunta entonces a que es ya misión imposible que la totalidad de ciudadanos guatemaltecos podamos contar con nuestro Documento Personal de Identificación –DPI– antes de finalizar el presente año.

Las explicaciones o argumentos aducidos hasta la fecha resultan inútiles a la hora de elevar considerablemente la cantidad de documentos que actualmente están entregando mensualmente, puesto que a cada momento también surgen multitud de problemas, dificultades, ausencia de legislación indispensable, errores o cambios, como la displicente actitud de arreglarlos fácil y rápidamente. Todo ello obliga a preguntar: ¿Qué va a hacer el RENAP para cumplir con la obligación de sustituirle su cédula de vecindad a un millón ochocientos mil ciudadanos a quienes no se les ha entregado su DPI?

¿Alguien podrá creer que con la pequeña cantidad que se viene entregando mensualmente en Guatemala va a satisfacer el lógico y natural requerimiento de quienes residen en el extranjero, pero que tienen los mismos derechos que usted y yo?  Estimado lector, lo invito a tocar el tema del RENAP en cualquier lugar en que se encuentre para que pueda  comprobar, cómo surgen espontáneamente múltiples casos personales, que van desde el rechazo de su cédula por estar deteriorada, aunque aún se lean sus datos, hasta quienes se quejan porque han tenido que ir muchas veces a sus lugares de origen en busca de libros que por sinnúmero de razones se perdieron o no aparecen.

¿Dónde están nuestros 158 diputados para fiscalizar como es debido el funcionamiento del RENAP y qué decir del Tribunal Supremo Electoral que teniendo todo el tiempo del mundo para prever las dificultades que se le podrían presentar más adelante en Consultas Populares o procesos electorales para ocupar cargos públicos?

Como buenos chapines también somos muchos los que no se han percatado del poco tiempo que falta, si mucho cien días hábiles para llegar al 1 de enero de 2013, fecha en que no podrán identificarse para cobrar un cheque, para renovar su licencia de conducir vehículo automotor, para hacer múltiples diligencias en oficinas privadas y públicas o para realizar tantos trámites más por insignificantes que sean. ¿Cuándo se pondrán las pilas?