¿Qué pasó con el “carácter”, General?


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Menos de un mes ha pasado de la toma de posesión de Otto Pérez y ya ocurrió el esperado desencanto para la ciudadanía guatemalteca. Parece que al Presidente de la República se le aguadó la mano y el “carácter” se le diluyó en agua de charco, con el peliagudo asunto de la estafa a la República de Guatemala por medio de la mina de oro, arreglada entre Arzú y Berger.

Roberto Arias

 


La promesa electoral , con la mano empuñada, de Otto Pérez, fue que exigiría el 30% de regalías a los canadienses que actualmente se llevan regalados multimillones de dólares mensuales, mediante la extracción del oro de los guatemaltecos, sin que la población obtenga los beneficios apropiados; ni siquiera los beneficios para reparar el envenenamiento y la desolación que dejarán los canadienses cuando se agoten las vetas auríferas y se larguen muertos de la risa, mientras que gran parte del pueblo de Guatemala quedará enfermo y muchos ríos, lagos y demás cuerpos de agua queden totalmente contaminados.
   
    ¿Cuánto hace que usted, Presidente, llegó a un acuerdo con la compañía minera para “entre un 3 y un 5% en lugar de 1% de las ‘regalías’ actuales”? Muchos ciudadanos coinciden en que este arreglo lo hizo usted siendo candidato, por los millones que la mina le proporcionó como financista de campaña y este entreguismo persistente se debe a lo recibido y lo por recibir en los años que permanezca usted como Jefe del gobierno. Existe la posibilidad de que los ciudadanos que aseveran esto estén equivocados, pero también existe la posibilidad de que no lo estén. ¿Cuál será la verdad, General Presidente?
   
    Es necesario que usted, Otto Pérez, así como en su oportunidad el presidente estadounidense Bill Clinton eliminó la explotación de oro en el parque nacional Yellowstone -debido a la contaminación que provocaba- tenga el valor, el carácter y la mano dura para hacer lo mismo en San Marcos, tal y como lo solicita la población de Guatemala en general y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos en su resolución, mencionada en esta columna el 29 de mayo de 2010. Las poblaciones adyacentes a la mina también lo exigen y, no vaya a ocurrir lo que acaba de pasar en Panamá, de lo cual debe estar usted enterado, en donde inició la represión contra las poblaciones indígenas porque se oponen a la minería en sus territorios.
   
    Desgraciadamente, Otto Pérez parece no tener el carácter para dejar de pagar a sus financistas y, como lo mencionó esta columna el 14 de enero de 2012, el día de la toma de posesión de Pérez,: “El pueblo de Guatemala está poniendo a Pérez como el mesías que viene a salvar y a redimir a Guatemala, sin saber cuáles son las intenciones profundas de su corazón y cuáles son los mandatos de los financistas y de los dueños del país: los miembros de las cúpulas económicas y “la embajada”, mandatos que tendrá que cumplir Pérez, como decía la tía Catocha, llueva, truene o relampaguee, independiente de sus promesas de campaña y de los deseos y sueños del pueblo guatemalteco, quien parece haber caído en mayores profundidades de los ensueños de la magia y del encanto, como ocurre en las películas de Harry Potter, de Blanca Nieves o de La bella durmiente, con su repertorio de brujas malas, caballeros andantes, reyes, magos y príncipes encantados”.
   
    ¿Cumplirá usted lo relacionado a su promesa “con carácter” del 30% presidente Pérez o cancelará el contrato? La mortal contaminación por minería de oro es lógica, Presidente. No nos hagamos pendejos…