¿Qué pasa con la vida digital tras la muerte?


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Probablemente ya haya decidido quién se queda con la casa o ese recuerdo que tiene guardado cuando le toque irse al otro mundo. Pero, ¿qué pasa con su cuenta de correo electrónico y todas las fotos que tiene almacenadas en la nube?

Por ANNE FLAHERTY
WASHINGTON / Agencia AAP

Los deudos pudieran quererlo por razones sentimentales, o para saldar asuntos financieros. ¿Pero desea que su mamá lea sus mensajes en un chat de citas, o que su cónyuge revise todos tus mensajes electrónicos?

En Estados Unidos, la Comisión de Uniformidad de la Ley, cuyos miembros son nombrados por los gobiernos estatales, aprobaron el miércoles un plan que da a los deudos acceso —pero no control— de las cuentas digitales de los fallecidos, a menos que se especifique otra cosa en un testamento.

Para tener fuerza de ley en un estado, la medida tendría que ser aprobada por la legislatura estatal, en cuyo caso la vida digital de una persona pudiera convertirse en parte de la planeación de herencia, igual que la asignación de bienes.

«Esto es algo en que la mayoría no piensa a menos que se vean ante una situación específica. No tienen idea de lo que está a punto de perderse», dijo Karen Williams, de Beaverton, Oregon, quien demandó a Facebook para que le diera acceso a la cuenta de su hijo Loren, quien murió en el 2005 a los 22 años en un accidente de motocicleta.

El asunto de qué hacer con los «bienes digitales» es muy importante en Estados Unidos. Las ideas que una persona expresa en internet, sus fotos y videos —como un popular blog de cocina o un personaje de videojuegos que haya alcanzado cierto estatus en internet— pueden representar un valor considerable en una herencia. Imagine el tesoro de archivos digitales de alguien de interés histórico, como por ejemplo el presidente Bill Clinton o el músico Bob Dylan, y lo que esos archivos pudieran generar en una subasta.

«Nuestras cuentas de correo electrónico son nuestros gabinetes de archivos en estos tiempos», dijo Suzanne Brown Walsh, abogada de la firma Cummings & Lockwood que presidió la comisión que redactó la propuesta. Pero «si necesitas acceso a una cuenta de correo electrónico, en la mayoría de los estados no lo consigues».

Sin embargo, algunos defensores de la privacidad muestran escepticismo sobre la propuesta. Ginger McCall, directora adjunta del Centro de Información sobre la Privacidad Electrónica, dijo que debería ser necesaria la aprobación de un juez para proteger la privacidad tanto de los dueños de cuentas como de las personas que se comunican con ellos.

«El mundo digital es un mundo diferente», dice McCall. «Nadie guardaría debajo de su cama 10 años de comunicaciones con decenas o cientos de personas».

Muchos suponen que pueden controlar la situación al compartir contraseñas con un familiar de confianza, o incluso incluirlas en el testamento. Pero además de exponer potencialmente esas contraseñas cuando el testamento se convierta en un registro público, las leyes contra piratería informática y las normas de la mayoría de las compañías del sector prohíben a cualquiera acceso a una cuenta que no sea de ellos. Eso significa que los deudos técnicamente tienen prohibido tener acceso a las cuentas electrónicas de un fallecido.

Varios proveedores de servicios han presentado soluciones. Facebook, por ejemplo, permite que los amigos de un cuentahabiente sigan disfrutando de las fotos y mensajes de una persona que murió.

Google, que opera Gmail, YouTube y Picasa Web Albums, ofrece su propia versión: si una persona no entra a su cuenta durante cierto tiempo, se borra o se comparte con una persona designada. Los usuarios de Yahoo aceptan al inscribirse que la cuenta expira cuando a ellos les suceda lo mismo.