¿Por qué la mano empuñada, señor Presidente?


fernando-mollinedo

El inicio de una nueva etapa polí­tica en el paí­s, no debe implicar –de ninguna manera– el hecho “natural” de cambiar las costumbres, tradiciones y respeto hacia los sí­mbolos patrios, el Himno Nacional y el respeto hacia la ciudadaní­a.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

 


Lo anterior deviene de varios casos que observé durante los actos de transmisión de mando presidencial el dí­a sábado y, ayer domingo durante los actos de transmisión del poder local en los municipios de Villa Nueva y Amatitlán.

El sábado fue muy penoso ver la forma en que el nuevo binomio presidencial de Guatemala y los diputados del Partido Patriota empuñaron la mano y la pusieron sobre su pecho, pues es una conducta con la cual se indica que de esa forma se muestra el respeto hacia el Himno Nacional.

Dicha acción fue vista en la transmisión televisiva por millones de personas, la mayorí­a, niños y niñas en etapa escolar, por lo que de ahora en adelante  SUPONDRíN que esa es la forma correcta de mostrar el civismo y el respeto al Himno Nacional –pues  el Presidente así­ la utiliza.

Lo anterior, traerá efectos inmediatos en la niñez guatemalteca, pues no entenderán el cambio de saludo cí­vico y los maestros no tendrán respuestas oficiales para explicar el porqué de esa situación. Esta conducta, para mí­ errónea, ya rindió sus primeros frutos (negativos) pues en los actos protocolarios de transmisión de mando local en los municipios donde  asistí­, los integrantes del Partido Patriota en su afán de mostrar su acceso al poder, imitaron a su lí­der partidario empuñando la mano al estilo de “Las Panteras Negras”  y sobre su pecho cuando entonaron el Himno Nacional.
Tal circunstancia, no se le hubiera tolerado al expresidente si al escuchar el Himno Nacional hubiera cruzado sus manos haciendo el sí­mbolo de “la palomita”, o si hubiera ganado el partido Lider, tampoco se le hubiera tolerado esa afrenta cí­vica; pues ello indica al pueblo, de forma equivocada el respeto cí­vico; además, muestra que vanos fueron los intentos de los discursos oficiales para indicar que se debe dejar atrás las banderas partidistas y trabajar en bien de la población, cuando los dirigentes del paí­s en sus primeras intervenciones oficiales dan un mal ejemplo para la historia cí­vica de Guatemala.

Asimismo, el jefe de bancada del partido Lider, cometió el error polí­tico de negarse a integrar el Pleno en el Domo, indicando que no irí­an por la sencilla razón que Otto Pérez “no es nuestro presidente”, y cabe señalarle al susodicho lí­der, que en realidad tuvo razón en el sentido que “no es su presidente”,  pues ahora, OTTO Pí‰REZ MOLINA ES EL PRESIDENTE DE TODOS LOS GUATEMALTECOS, nos guste o no, nos caiga bien o mal; por lo tanto, dicha conducta estuvo fuera pero muy fuera del civismo que deben mostrar los “representantes del pueblo”.

Tales errores deben ser enmendados de inmediato, porque la población está cansada de la confrontación, y los lí­deres deben dar el ejemplo real de reconciliación nacional.