Es usual que aquí y en la mayoría de países del mundo, los columnistas de los medios señalamos con mayor frecuencia también, las cosas negativas de las instituciones y las personas. En Guatemala especialmente somos parcos en el elogio y duros con la crítica. Qué vamos a hacer si así somos, incluso extranjeros se dan el lujo de criticarnos duramente.
El problema en Guatemala es que, lamentablemente, priva lo malo y es poco lo bueno que aflora a la superficie.
Sin embargo, después de año y medio de este gobierno tuve dos alegrías inesperadas como consecuencia de dos excelentes noticias de dos organismos distintos: el Ejecutivo y el Judicial.
En el primer caso el martes tuve el placer de observar a Otto Pérez Molina acompañado del Ministro de Finanzas y el Superintendente de la SAT anunciando que se enviaría al Congreso, lo cual ya ocurrió, un proyecto de ley para rebajar en un 50% el valor del impuesto de circulación de vehículos, ya que efectivamente se les fue la mano con su contenido y solamente vieron marcas de vehículos (nombres y apellidos de alcurnia) y no tomaron en consideración, como se hace con todo bien, la depreciación que sufre por su continuo uso (pues para eso es) ni el año en que fue producido, entre otras cosas.
Creo que fue en el artículo pasado que le ofrecí al ministro de Finanzas, el inamovible Pavel Centeno, venderle mi vehículo nada menos que de la marca Mercedes Benz, a un precio barato, pero con la diferencia de que tiene VEINTICINCO AÑOS DE USO y sin embargo, la matrícula costaba MIL QUINIENTOS QUETZALES, situación en la que estarán muchas personas que tienen carros viejísimos y cobran el impuesto como si fueran nuevos. La oferta de la venta sigue en pie, pero públicamente quiero felicitar al Presidente y colaboradores por haber rectificado esta medida totalmente injusta. Ojalá el año entrante tomen en cuenta al menos el año del vehículo y cobrar incluso una tabla fija de vehículos de diez o más años que son candidatos a chatarra fuera de que se facilitaría el cobro. Y si quieren recuperar pisto pues métanle el 100% de impuesto a vehículos “de paquete”, así un Meches de 2014 que no lo puede comprar más que un narco, un funcionario, o una persona adinerada, pagará por ese “pequeño” gusto. Igual puede hacerse con otros similares como el BMW, Porsche de los que usa Pancho Palomo, Volvo y otros que suban de cierta cantidad digna de príncipes árabes.
Va de nuevo mi felicitación para el Ejecutivo por esta iniciativa.
La segunda grata noticia que se produjo el mismo día viene del Organismo Judicial cuando su presidente, el licenciado Gabriel Medrano, presentó al Presidente del Congreso (aliviados y jodidos estamos), un proyecto que reforma la Ley de la Carrera Judicial que es uno de los ponchos momostecos más grandes con los que muchos jueces (si no todos), se protegen de la impunidad, la corrupción y la falta de ética, pues es una ley risible para sancionar a jueces y empleados de ese organismo absolutamente deshonestos.
En varios artículos mencioné que era indispensable reformar e incluso sustituir esa ley para empezar a sanear al Organismo Judicial. A mí me consta que al menos en varias ocasiones la junta disciplinaria realizó investigaciones que incluso –me consta porque lo vi– se recabaron pruebas contra un juez, joven por cierto, que era uno de los principales miembros de una organización de narcotraficantes de la Costa Sur y que su último éxito había sido dejar libres a seis de ellos por no existir “pruebas”. Se le investigó, se le acusó con evidencias contundentes y el Consejo de la Carrera Judicial le impuso la asombrosa sanción de QUINCE DÍAS SIN GOCE DE SUELDO. Miren qué belleza.
LO ÚNICO JODIDO DE ESTAS DOS BUENAS NOTICIAS ES QUE QUIEN APRUEBA LAS LEYES ES LO PEOR DEL PAÍS: EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA, A QUIEN DEBEMOS DE PRESIONAR PARA QUE SIQUIERA UNA VEZ, HAGA ALGO BUENO…