Durante meses la constante confiable para Barack Obama fue la aprobación del público a su manejo de la política exterior y el combate al terrorismo.
Al Qaeda estaba huyendo, solía decir. La guerra en Irak había terminado. Osama bin Laden estaba muerto. La gente vitoreaba y las encuestas mostraban que una mayoría en el país lo respaldaba en este tema.
Pero cuando quedan 15 días para las elecciones, el panorama ha cambiado, y en momentos en que Obama y su rival republicano Mitt Romney se preparan para su tercer y último debate hoy por la noche en Boca Ratón, Florida —esta vez enfocado en la política exterior_, el presidente enfrentará vientos contrarios desde el extranjero en lugar de la brisa que solía soplar a sus espaldas.
Libia. La incertidumbre en un mundo posterior a la Primavera Árabe. Las ambiciones nucleares de Irán. Muertes estadounidenses a manos de las fuerzas afganas de seguridad. Los continuos problemas de Europa con su crisis económica y financiera. Una conflagración en Siria. Las matanzas de los narcotraficantes mexicanos justo en la frontera sur de Estados Unidos.
En medio de estos crecientes desafíos, Obama escuchará a Romney acusarlo de mostrar un liderazgo timorato.
Al mismo tiempo, el aspirante republicano, mucho menos experimentado en el escenario político internacional, busca granjearse a los votantes de una vez por todas. Utilizará el debate del lunes para mostrarse a sí mismo no sólo como un salvador en lo económico, sino también como un comandante en jefe de las fuerzas armadas verosímil y más fuerte que Obama. Ante eso, el mandatario advertirá que Romney representa el tipo de política exterior «que nos mete en guerras sin un plan para salir de ellas».
El moderador Bob Schieffer de CBS News ha elegido cinco temas para el debate del lunes, en los que dedica la mayor parte al Medio Oriente y el terrorismo. Otros tópicos son el papel de Estados Unidos en el mundo, Afganistán y Pakistán, Israel e Irán, y el ascenso de China.
El debate continuará donde el segundo debate terminó: en el ataque del 11 de septiembre al consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia, en el que perdieron la vida cuatro estadounidenses, entre ellos el embajador Chris Stevens. Esa agresión mostró en forma patente la incertidumbre que se ha apoderado de partes del mundo árabe tras las insurrecciones en varios países de África y Medio Oriente, respaldadas por Obama.
El mandatario también enfrenta preguntas difíciles sobre las versiones que dio su gobierno después del ataque en Bengasi y sobre las solicitudes desatendidas para que haya seguridad adicional en los puestos de avanzada de Libia.
De hecho, ese ataque en el país africano se ha convertido en el talón de Aquiles de Obama. Romney intentó aprovecharlo en el debate de la semana pasada, pero no le salió bien. Tiene otra oportunidad el lunes.
ÚLTIMO DEBATE
A un día de su último debate, el presidente Barack Obama y su rival republicano Mitt Romney buscan empaparse de política exterior y con ese fin toman una inusual pausa en sus campañas por los estados más reñidos.
El enfrentamiento del lunes en Boca Ratón, Florida, representa una de las mayores oportunidades para que Obama y Romney capturen la atención de millones de electores, en especial ese pequeño pero tan deseado grupo que todavía no decide su voto.
Obama se atrincheró en Camp David en las montañas Catoctin de Maryland, a donde llegó el viernes para prepararse para el debate de 90 minutos que estará enfocado en temas internacionales. En el retiro presidencial lo acompañan un grupo de destacados asesores que incluyen al consejero en Seguridad Nacional Tom Donilon, el estratega de campaña David Axelrod y el principal consejero de la Casa Blanca David Plouffe.
Romney planeaba pasar el fin de semana en Florida y seguir con los intensos preparativos que han consumido grandes cantidades de su tiempo en semanas recientes.
La política exterior ha surgido como un tema importante en las últimas semanas de la contienda, encumbrado por un mortífero ataque al consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia, y una situación intranquila en Siria. Aunque los sondeos muestran que los electores todavía dan prioridad a los temas económicos, ambos candidatos se están manifestando agresivamente como el más competente para ser comandante en jefe.
En un día de campaña inusualmente calmado, Paul Ryan, compañero de fórmula de Romney, es el único candidato que estará el domingo frente a los electores. El legislador de Wisconsin tiene programados dos actos en Iowa, incluyendo uno en Sioux City con el cantante de country Mark Wills, y un mitin en Colorado por la tarde.
Pero con una contienda cada vez más cerrada, ni Romney ni Obama pueden permitirse más días lejos del grupo de estados que decidirán al ganador.
Después del debate del lunes, Obama comenzará una excursión y el martes estará en Florida y Ohio; el miércoles estará en Davenport, Iowa; Denver; Los Angeles y Las Vegas. Luego Tampa, Florida; Richmond, Virginia; y Cleveland el jueves, cuando Obama regresará a casa en Chicago a emitir su voto de manera anticipada.