¿Obligación o convicción para ofrendar?


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Evangélicos recaudan mucho más que los católicos en los servicios religiosos

La Iglesia católica y las evangélicas implementan métodos de recaudación de fondos distintos, en tanto que en el primer caso ofrecer una ayuda económica a la organización religiosa es el resultado de una motivación personal y en el segundo, un “precepto de Dios” que podrí­a llegar a representar hasta el 30 por ciento del salario de un creyente. ¿Obligación o convicción?

POR A. ALONZO Y A. OROZCO
lahora@lahora.com.gt

El Catecismo de la Iglesia Católica solo menciona el diezmo una vez, y hace referencia a la responsabilidad del cristiano hacia los pobres, fundamentada ya en el Antiguo Testamento.

La Iglesia enseña la doctrina Paulina sobre la obligación de los fieles de contribuir generosamente con las necesidades de la institución, según sus posibilidades, pero la manera en que lo hacen no está definida por una norma.  “La medida es el amor y la capacidad de cada uno”, explica un sacerdote católico

Por su parte, Fray Luis, de la iglesia de La Recolección, indica que entre los católicos de Centroamérica “no se exige el diezmo como en América del Sur y el Norte”, pero en Guatemala algunas personas voluntariamente lo hacen en algunas parroquias, aunque no es común.

Las distintas iglesias evangélicas, en contraste, se rigen por los estatutos de su constitución, de tal manera que la mayorí­a pide a los feligreses el diez por ciento de su salario, bajo el concepto conocido como “diezmo”, y en algunos casos también deben cancelar una “ofrenda” y una “promesa de fe”, que juntas equivalen al 20 por ciento adicional del sueldo. El total, en estos casos, es de 30 por ciento.

El pastor de la iglesia La Familia de Dios, Fernando Solares, asegura que  tanto el diezmo, como la ofrenda que se solicitan en la creencia evangélica son un precepto establecido por Dios.

“No es una obra de hombre a la que nosotros nos dedicamos. Se trata del reino de los cielos que fue establecido en la tierra y a eso debemos que la iglesia opere en base a una ordenanza divina: sostener su obra en la tierra y expandir su palabra”, explica el religioso.

Sin embargo, Solares hace énfasis que en su iglesia, tanto la ofrenda como el diezmo se entregan de manera voluntaria. “Si la fe del creyente no alcanza para dar el diez por ciento de lo que gana y solo alcanza para dar ofrenda, es bienvenida, aunque no es bí­blicamente establecido, y si aún no ofrenda, no hay acepción de personas; seguimos amándole, cuidándole y bendiciéndole, pues el amor no está condicionado”, asegura.

LIBRES DE IMPUESTOS

Las instituciones religiosas se encuentran en un corto listado de entidades que no tienen que pagar impuestos al fisco, aunque sí­ están obligadas a rendir cuentas de sus estados financieros ante la Superintendencia de Administración Tributaria, que se encarga de supervisar el movimiento de los fondos.

El artí­culo 17 del Código Civil da cuenta que las iglesias son capaces de adquirir y poseer bienes, y disponer de ellos siempre que los destinen exclusivamente a fines religiosos, de asistencia social o a la educación. Por otro lado, el artí­culo 37 de la Constitución refiere que están exentas de impuestos, arbitrios y contribuciones.

Es por eso que se dificulta conocer a profundidad el estado financiero de las instituciones religiosas y el uso que se hace de los recursos que provienen de los creyentes. Lo que queda muy claro es que cada iglesia tiene diferentes normas que rigen la forma y cantidad de hacer aportes.

Rodolfo Mendoza, co-pastor de Casa de Dios, señala que los recursos que se reciben a través de diezmos y ofrendas están “a la vista de todos”, pues se han utilizado para construir el templo y están por iniciar la construcción de otro, “pueden ver que el dinero se está utilizando”, señala.

“La iglesia no maneja una contabilidad de cada uno de sus miembros, a tal manera de exigirles o controlarles cuáles son sus ingresos, y en base a ellos se les pide un porcentaje, no, sino que el ofrendar es fruto del encuentro con Cristo de la responsabilidad y del acto de justicia que tengo de compartir con mi iglesia y con los más necesitados”, asegura el padre Manuel Chilin.

RECAUDACIí“N

Diario La Hora intentó conocer acerca de cifras promedio que en cada iglesia se obtienen a través de los diezmos y las ofrendas, sin embargo esto no fue posible debido a distintas razones.

Los religiosos prefieren no emitir opinión, pues indican que en el paí­s actualmente se vive un clima de violencia e inseguridad que podrí­a generar intentos de extorsión, “en este paí­s, donde la gente mata y secuestra por un celular, dar una respuesta significarí­a un peligro”, aseguran.

Julio de León, vocero de la Alianza Evangélica, explica que cada iglesia, como ente autónomo, solicita y utiliza los recursos de diezmos y ofrendas bajo su propio sistema contable, pues actualmente no existe un ente rector o auditor de dicha actividad.

Además, explica que el dinero recaudado depende del tamaño de la congregación. En algunas iglesias “pequeñas”, como de 50 miembros, la cantidad puede llegar a Q500 por fin de semana, pero en iglesias cuya congregación es mayor, de cinco mil o más miembros, la cifra se incrementa significativamente.

En Casa de Dios actualmente se congregan 20 mil personas que asisten a los servicios en diferentes horarios del dí­a; al realizar un cálculo aproximado y tomando en cuenta la cantidad proporcionada por De León, se asumirí­a que esta congregación recibe unos Q200 mil cada fin de semana, a razón de Q10 por fiel.

En el portal de Casa de Dios, especí­ficamente en el área de Donaciones, se explica que “un socio del ministerio es la persona que nos permite operar directamente en las cruzadas para llevar la Palabra y el poder se sanidad a las personas con necesidad de un milagro, a través de su aporte económico”

El sistema de donación permite hacer pagos electrónicos a través del sistema de PayPal, con tres tipos diferentes de tarjetas de crédito.

“Un alma salva, un enfermo terminal sano o una iglesia llena de la unción y del avivamiento no tienen precio ni forma de cuantificarlo.  El precio ha sido la sangre del Señor Jesucristo y debemos llevar este mensaje de fe y esperanza a muchos más.  Te motivamos a que te unas a este ministerio siendo un socio amigo que siembre y que interceda fielmente en esta buena tierra que da fruto abundante”, señala el portal www.cashluna.org.

“NO ES NADA”

Jesús Mideliz, padre de la Parroquia San Judas Tadeo ubicada en la zona 14 capitalina, explica que de las contribuciones que se reciben por medio de las ofrendas, se ayuda con una mensualidad al Arzobispado de Guatemala.

Durante las misas, se solicita a los feligreses que efectúen sus donaciones, de acuerdo con su capacidad, aunque también pueden hacerlo en el momento que lo deseen, sin ninguna presión o fiscalización de las autoridades del recinto.

Mideliz explica que las parroquias ubicadas en las zonas 13, 14 y 15 son las que más aportan para ello, pues los fieles que asisten a estas misas cuentan con mayores recursos económicos.

El dinero que se recauda es administrado por la propia iglesia y se utiliza para el pago de los servicios básicos, así­ como para sostener al Colegio San Judas Tadeo, cuyos estudiantes son becados por la iglesia pues son miembros de familias con escasos recursos.

Por su parte, Chilin y Fray Luis indican que es difí­cil dar una cantidad exacta de lo que se recolecta de las ofrendas durante un fin de semana, ya que el monto varí­a.

“Es difí­cil saber un costo de lo que se recibe, eso varí­a. Sin embargo, el padre Chilin asegura que lo que recibe una iglesia católica no es nada comparado con lo que recibe una iglesia protestante durante un fin de semana. La ofrenda que damos los católicos sirve para el sostenimiento del templo, para el culto, y para la ayuda de los pobres, a diferencia de otras iglesias”, indica Chilin.

IGLESIAS AYUDA EXTRA


Jesús Mideliz, padre de la Parroquia San Judas Tadeo, ubicada en la zona 14, explica que algunos servicios se cobran en la Iglesia católica para sufragar pequeños gastos. Por ejemplo, para una misa de boda solicitan Q400 y cantidades menores en otras actividades.

En la iglesia Casa de Dios, además de los diezmos y ofrendas se recibe una donación especial, pero se trata de ví­veres que la congregación lleva especí­ficamente para ayudar a los necesitados.

“Recogemos granos no perecederos y los entregamos a instituciones de ayuda social; actualmente estamos recogiendo alimentos que pueden alimentar a unas cinco mil personas”. “La forma en que nosotros lo hacemos es que en un momento, durante el servicio se solicita la ofrenda o el diezmo, las personas generosamente y con su propio ánimo y voluntad lo entregan”, indica Rodolfo Mendoza, co-pastor de Casa de Dios.

“No es una obra de hombre a la que nosotros nos dedicamos. Se trata del Reino de los Cielos que fue establecido en la tierra y a eso debemos que la iglesia opere en base a una ordenanza divina: sostener su obra en la tierra y expandir su palabra”.
Fernando Solares
Pastor de la iglesia La Familia de Dios.