La tendencia a nivel mundial con respecto a la pena de muerte es que poco a poco se vaya aboliendo esta práctica. Por esa razón, cuando se reactivó el castigo capital en Guatemala, con la restitución del indulto presidencial para superar el vacío legal por el cual no podía ejecutarse, los diarios del mundo occidental replicaron la noticia.
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Lejos de despertar admiración, se realizaron comentarios de rechazo, puesto que esta práctica está abolida en todo el mundo occidental; únicamente Estados Unidos y Cuba, además de Guatemala, siguen contemplando este castigo como la pena máxima.
Críticas contra Guatemala
La organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI), a través de una carta abierta al presidente de la república, ílvaro Colom, recordó que Guatemala votó ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) a favor de suspender mundialmente la medida de pena de muerte en noviembre pasado.
La misiva solicita al jefe de Gobierno tomar las medidas con el fin que las ejecuciones de este tipo no vuelvan a realizarse en Guatemala, la razón de la carta se debe a la determinación del Congreso de la República, el cual le dio vía libre a realizar las ejecuciones que han sido resueltas por los juzgados del país, esto como medida disuasoria al alto índice de criminalidad.
Ante este dilema, AI cita que las prácticas de pena de muerte son crueles, inhumanas y degradantes. Al mismo tiempo señala que la eficacia para reducir la delincuencia está demostrado a nivel mundial que no es la solución del problema, sino por el contrario «perpetúa un clima de violencia en el que nunca se puede alcanzar realmente la justicia».
La organización internacional, la cual da seguimiento a la evaluación general de la pena de muerte en el mundo, solicita que se busquen soluciones viables y duraderas para afrontar la crisis de seguridad por la que pasa la protección de la ciudadanía, y no solo decisiones coyunturales.
La institución ha manifestado en comunicados anteriores que existe en el mundo una tendencia a abolir la pena de muerte en la mayoría de países del mundo, no obstante alrededor de 60 naciones aún tienen vigente la normativa.
Según los datos manejados por esta instancia, las naciones donde mayor índice de ejecuciones se registran son China, Irán, Pakistán, Sudán y Estados Unidos.
La solicitud de AI se contrapone con las declaraciones emitidas por Colom, quien aseguró que no iba a entorpecer los procesos y sentencias que los tribunales guatemaltecos realicen, dejando ver que no iba a indultar a ningún condenado a muerte.
Según los datos que se tiene de fallos de este tipo, existen alrededor de 43 condenados que se encuentran en proceso y con diferentes recursos interpuestos para evitar ser ejecutados.
La ODHAG
La Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA) fue la primera en pronunciarse en contra de dicha aprobación; los activistas mencionaron que con la aplicación de la pena capital no se va a terminar la problemática de violencia que afecta actualmente al país.
Nery Rodenas, representante de la ODHA, declaró que «Guatemala es uno de los pocos países de Latinoamérica que aplica la pena de muerte. El país debería atender el compromiso que tiene a nivel internacional con el Pacto de San José, donde los Estados se comprometieron a no generar más penas de muerte sino a realizar acciones para abolirla».
Tras el estudio jurídico de la ley, la ODHA podría plantear un recurso de inconstitucionalidad contra la misma, con el cual buscan cerrarle el paso. «La pena de muerte no es un disuasivo».
La pena de muerte en el mundo
La Unión Europea ha rechazado en bloque la pena de muerte. En Rusia, por ejemplo, aún la tienen contemplada, pero está prácticamente en desuso. En Sudamérica, también, se contempla para crímenes de casos especiales, como crímenes de guerra, lo cual hace que en la realidad esté abolida la pena de muerte.
En el mundo árabe y el Lejano Oriente, la práctica está vigente y aún se ejecuta. Por ejemplo, se recuerda la pena a la horca contra Saddam Hussein, ex presidente de Irak, o la pena de muerte contra un Ministro de Salud de China por haber sido encontrado culpable de corrupción.
En ífrica, por su parte, se debate entre la abolición, existente en unos países del sur y del oeste, o la abolición en la práctica en los países del norte. Sólo algunas naciones del noreste la practican, debido a la fuerte presencia de la religión islámica.
Las creencias de la pena de muerte en todo el mundo van desde que ésta sirve de persuasivo eficaz para que ya no se cometan los crímenes que caben dentro de la pena hasta los que creen que esta práctica no estimula a los delincuentes a dejar de cometer crímenes.
En algunos países que han abolido la pena de muerte, la mayoría de la población apoya o ha apoyado la pena de muerte, y la abolición fue adoptada a consecuencia de cambios políticos, como el paso de un régimen autoritario a otro democrático.
En Estados Unidos, que se maneja por un sistema federal, algunos estados la han abolido, pero en conjunto se rige aún más porque la mayoría la contempla.
Encuestas de opinión
En el 2000, el Grupo Gallup realizó una encuesta a nivel internacional, en donde la pena de muerte era apoyada por el 52 por ciento de la población.
Sin embargo, en algunas regiones era mayor el apoyo. En julio del 2006, la empresa de noticias ABC News realizó una encuesta en Estados Unidos, en donde el 65 por ciento de la gente la apoyaba.
Por el contrario, en el mundo islámico, la cadena de noticias Al-Yazira manifestó tras una encuesta que el 52.7 por ciento pedía que se aboliera esta práctica.