El invierno en Europa ha sido el más suave desde la existencia de datos meteorológicos fiables, es decir unos 100 años, lo cual trajo consigo una primavera adelantada, avances en las cosechas, alteraciones en los ciclos vitales de algunas especies animales y una amenaza seria de sequía.
Las temperaturas excepcionalmente altas registradas en Europa en diciembre, enero y febrero, después de un otoño también anormalmente suave, muestran que el temido cambio climático ya ha llegado a este continente.
«En los últimos 30 años, las temperaturas de invierno aumentaron globalmente de una manera anormal en relación con el pasado, sin que se pueda explicar sólo por fenómenos solares o volcánicos», explica Jurg Luterbacher, climatólogo de la Universidad de Berna (Suiza).
En Francia, el invierno fue el más caliente desde 1950, con temperaturas superiores en 2,1 grados con respecto a las consideradas normales para la estación, según los servicios meteorológicos.
En Italia, no se vivía un invierno tan cálido desde 1800, según el Instituto de Ciencias de la atmósfera y del clima (Isac) de Bolonia, y las temperaturas fueron unos 2,27 grados Celsius superiores a la media registrada entre 1961 y 1990.
En Austria, Viena batió el récord del invierno más suave, que databa de 1915-1916 y la capital de Suecia, Estocolmo, registraba esta semana una temperatura de 10 grados mientras que el año pasado en las mismas fechas había 20 cm de nieve y el termómetro no subía de -10 grados Celsius.
Como consecuencia de estas temperaturas, muchos cultivos están avanzados. En Holanda, donde la cosecha de trigo tienen un adelanto de un mes, los investigadores de la universidad Wageningen señalaron el riesgo de virus en los campos de cereales debido al aumento de los pulgones.
En Italia, legumbres como guisantes, habas, alcachofas o espárragos ya son abundantes en los mercados, pese a que normalmente llegan a las tiendas algunas semanas después.
En Alemania, estas altas temperaturas favorecieron una enfermedad de la cebada ya que las pulgas que transmitían el virus sobrevivieron al invierno. Al oeste del país, un 50% de los campos de cebada se han visto afectados, según el gobierno.
Pero el calor fuera de temporada no sólo perjudica a los cultivos, sino también a la fauna. En Austria, una especie de sapos de la región de Estiria (suroeste) inició su migración de primavera quince días antes de lo previsto y los animales corren el riesgo de morir aplastados en la carretera porque las autoridades no tuvieron tiempo de crear una estructura que les aísla de los automóviles.
En Holanda, los expertos se preocupan por el desarrollo caótico y enorme de las mariposas y subrayan que especies como las golondrinas o los pájaros carpinteros regresaron un mes antes de lo previsto.
En Hungría, algunas cigí¼eñas ya volvieron de Africa y en Suiza hubo directamente una parte de las aves migratorias que ni salieron del país en invierno.
Además, la sequía amenaza a numerosos países. En España, las altas temperaturas, acompañadas de viento y falta de lluvia, provocaron una serie de incendios en Barcelona, al noreste, y Valencia, al este.
En Roma, el jefe de gobierno, Romano Prodi, envió una carta a delegados del gobierno y presidentes regionales para que pongan en marcha un plan preventivo para proteger sus zonas en caso de sequía grave.
Por último, este clima suave favoreció claramente al sector de la construcción. En Alemania, el instituto económico IfW estima que en 2007 su crecimiento superará el 2,8% frente al 2,1% inicialmente previsto. En Hungría, los responsables de las obras públicas prevén también un enorme aumento de beneficio.