Ha sido promocionada como la investidura presidencial más accesible de todas pero, para muchos, incluyendo ancianos, discapacitados y padres de niños pequeños, será difícil poder ver a Barack Obama convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos.
«La restricciones de seguridad y medioambientales harán que los viajes sean un verdadero desafío para los discapacitados y los ciudadanos mayores», declaró Christian Kent, gerente general de servicios de acceso en el Metro de Washington.
Los vagones estarán llenos y los andenes repletos. Y muchas escaleras mecánicas en las estaciones de Metro podrán ser apagadas «para ayudar a controlar las multitudes».
«Usted puede pensar que apagarlas aumentaría el caos en las estaciones de Metro, pero reflexione acerca de esto», dijo el vocero del metro Steven Taubenkibel.
«Suponga que hay mucha gente bajando desde la calle hacia un andén lleno. ¿Qué pasa con toda esa gente que llega hasta abajo y no hay espacio para ellos?», añadió, comparando la situación con una lata de sardinas.
Es probable que las escaleras mecánicas que estén funcionando tengan largas filas de gente esperando utilizarlas para bajar al Metro, mientras que la mejor manera de salir del tren subterráneo será por las famosas y largas escaleras mecánicas, pero finalmente esa no será una opción para muchos discapacitados.
Y una vez que las personas que utilizan sillas de ruedas u otros dispositivos lleguen al centro de Washington, donde tendrá lugar la juramentación de Obama, «deberían estar advertidos de que tendrán que moverse en superficies irregulares, con césped y posiblemente con hielo», advierte el sitio web oficial del cambio de mando.
«Este es un evento por el que todos están emocionados y debería haber un acceso igualitario», comentó a la AFP George Akembe, del District of Columbia Center for Independent Living (DCCIL), que promueve estilos de vida independientes para las personas con discapacidad.