En varios centros de votación se podía observar que la campaña política fue aprovechada hasta en los últimos espacios.
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Las agrupaciones políticas no respetaron los centros de votación para seguir haciendo proselitismo, y en varios lugares de la ciudad capital se podía ver cómo los árboles, calles, y hasta puertas se encontraban repletos de publicidad.
Se pudo constatar que los partidos políticos usaron todo lo que pudieron, sin descartar también las vallas publicitarias como medio de propaganda electoral. De esa cuenta hay partidos que hicieron inversiones fuertes en publicidad.
Cabe hacer notar que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha accionado, sin éxito, en el control de la propaganda de los partidos políticos, por lo que estos han caído en infracción a la Ley Electoral.
Todo gira alrededor de lo que se entiende por propaganda y lo que difiere del significado de proselitismo. La Ley Electoral establece que es obligación de los partidos políticos hacer proselitismo de sus ideas políticas, es decir, divulgar entre el público cuáles son sus principios ideológicos, para conseguir nuevos afiliados.
Muchos de los políticos aludieron que su propaganda estaba siendo colocada por sus seguidores y que ellos nada tienen que ver con ello. Pero, ¿será realmente eso? ya que los despliegues son de propaganda, y de igual forma violan la ley.
Organizaciones en favor del medio ambiente siempre hicieron un llamado al TSE para que esto fuera respetado por los partidos políticos, argumentando que la ley no es suficientemente drástica para evitar excesos en las actividades de los partidos políticos, y los magistrados no pueden ir más allá de la ley. Sin embargo, hay artículos de la ley que, interpretados de forma adecuada, pueden servir para fortalecer el sistema electoral.