Inundaciones sumergen partes de Manila


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Los habitantes de Manila vadeaban hoy las anegadas calles capitalinas con el agua hasta la cintura, evitando ramas y escombros mientras el devastador tifón Nesat provocaba un violento oleaje y vientos que doblaban las palmeras sobre los muros de contención, sumergiendo por completo varios vecindarios.

Por HRVOJE HRANJSKI y JIM Gí“MEZ MANILA / Agencia AP

Por lo menos siete personas murieron, muchas de ellas en el área metropolitana de Manila, que ya estaba anegada por las lluvias torrenciales que precedieron la llegada del tifón Nesat y donde las áreas más antiguas adyacentes a la bahí­a sufrieron sus peores inundaciones en varias décadas.

Mientras las intensas lluvias torrenciales impedí­an la visión por las calles, los soldados y policí­as se esforzaban por evacuar a miles de residentes que habitan las zonas bajas, donde los rí­os y el mar sumergieron vecindarios enteros, hospitales, hoteles precarios e incluso las instalaciones de la embajada de Estados Unidos situadas sobre sobre la costa, que estaban cerradas el martes.

«Todo está inundado. No tenemos a dónde buscar refugio. Incluso mi motocicleta se mojó con el agua», comentó el motorista Ray Gonzales, uno de los miles de habitantes afectados por las inundaciones.

Las severas inundaciones se produjeron el mismo dí­a que la ciudad de 12 millones de habitantes conmemoraba la muerte de 500 personas por un ciclón del 2009, que provocó lluvias cuya acumulación fue equivalente a la de un mes, en sólo 12 horas.

Las autoridades ordenaron que más de 100.000 personas en diferentes partes del paí­s se resguardaran de las lluvias y las fuertes ráfagas de hasta 170 kilómetros por hora (106 millas por hora) del tifón Nesat. Escuelas y oficinas fueron cerradas, y miles de pasajeros quedaron varados por la cancelación de vuelos y la interrupción del servicio de transbordadores en el archipiélago.

La institución meteorológica del gobierno dijo que el tifón tocó tierra antes del amanecer del martes en las provincias montañosas de Isabela y Aurora frente al océano Pací­fico, para luego dirigirse tierra adentro hacia tierras de labranza al norte de Manila. Registraba vientos sostenidos de 140 kilómetros por hora (87 millas por hora).

La primera muerte reportada fue la de un niño de un año que se ahogó en la provincia de Cataduanes, en la región central filipina, tras caer a un rí­o, informaron las autoridades. Mientras el tifón se dirigí­a a Manila, una madre y su hijo murieron luego que un árbol cayera sobre su casa en el suburbio de Caloocan, y otras cuatro personas murieron tras la caí­da de un muro en el suburbio de Valenzuela.