Los militares se disponían hoy a dinamitar un lago creado por el sismo que devastó a China hace dos semanas -dejando casi 86 mil muertos y desaparecidos- para evitar inundaciones que amenazarían a un millón de personas.
Esta operación fue lanzada para reducir el lago creado en un río debido a deslizamientos de terreno causados por el terremoto en la montañosa provincia de Sichuán (suroeste).
China sufrió miles de réplicas y las autoridades se esfuerzan en dar respuesta a peligros adicionales y en suministrar alimentos, albergue y ayuda médica a millones de personas que perdieron sus hogares en un área del tamaño de Corea del Sur.
El balance del terremoto de 8 grados Richter, que se produjo el 12 de mayo, se incrementó hoy a 65 mil 80 muertos, 23 mil 150 desaparecidos y 360 mil 58 heridos, informó un portavoz gubernamental.
El balance precedente, anunciado ayer, era de 62 mil 664 muertos, 23 mil 775 desaparecidos y 358 mil 816 heridos.
Una de las principales preocupaciones era hoy la acumulación de una gran cantidad de agua en el río Jian, en el devastado condado de Beichuan, ante el riesgo de que se produjeran grandes inundaciones.
Más de 100 mil personas ya fueron evacuadas río abajo la semana pasada, y si el lago se desbordara de forma incontrolable aproximadamente 1,2 millones de personas adicionales se encontrarían en peligro, indicó la agencia de noticias oficial China Nueva.
La televisión estatal mostró un equipo de 1 mil 800 soldados y policías cuando llegaba hoy al río, después de un prolongado viaje a través de un remoto y montañoso territorio.
Los militares tenían órdenes de volar parte de los escombros de los deslizamientos de terreno con dinamita.
Este depósito de agua es uno de los 35 lagos creados por el terremoto, que podrían crear enormes problemas, afirmó ayer el viceministro de Recursos Hidráulicos, E Jingping.
Por otra parte, E Jingping añadió que a causa de ese sismo, 69 diques podían reventar, creando «situaciones peligrosas».
El viceministro aclaró que se habían tomado medidas para disminuir el riesgo, incluyendo el drenaje o la reducción de los niveles de agua en cientos de embalses.
Esta zona sufrió su mayor réplica ayer, de magnitud 6,4 en la escala de Richter, que mató a ocho personas, dejó cientos de heridos y derribó decenas de miles de casas.
La réplica tuvo consecuencias en la Bolsa de valores china, que cerró en baja de 3,13 % hoy, ante temores de que el impacto económico de la catástrofe fuese mayor del previsto inicialmente.
El gobierno indicó la semana pasada que unos 5,4 millones de personas perdieron sus hogares en el terremoto.
Pero el portavoz del gabinete, Guo Weimin, dijo hoy que 14,38 millones de personas fueron «trasladadas a refugios temporales», aunque no informó si esas personas se quedaron sin vivienda o fueron evacuadas.
Muchos sobrevivientes viven en carpas o en casas prefabricadas construidas precipitadamente en la zona del sismo.
Pero un número aún no especificado de personas sigue viviendo en la intemperie. La semana pasada, el gobierno advirtió que necesitaba desesperadamente millones de tiendas de campaña que la obra de reconstrucción llevaría al menos tres años.
El primer ministro, Wen Jiabao, agradeció la ayuda a la comunidad internacional en la visita que realizó durante el fin de semana a la devastada ciudad de Yingxiu, donde fue ubicado el epicentro del sismo, acompañado por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
La prensa anunció sin embargo una buena noticia: Xixi, un panda gigante que había desaparecido de la Reserva Wolong de Pandas desde que el movimiento telúrico afectó a esa célebre institución, fue visto vivo.