Las graves inundaciones en el norte y noreste de Brasil se han saldado con la muerte de 44 personas y más de 180.000 tuvieron que abandonar sus casas, la mayoría para ir a albergues públicos, informó la Secretaría Nacional de Defensa Civil.
Las muertes se produjeron en ocho de los 11 estados del país gravemente afectados por las lluvias: Ceará (12 víctimas mortales), Maranhao (9), Paraíba (2), Pernambuco (1), Bahia (7) y Alagoas (4) en el nordeste, Amazonas (8) en el norte, y Santa Catarina (1) en el sur.
Las lluvias dejaron sin hogar a 126.376 personas (dependen de albergues públicos porque perdieron sus casas o no pueden volver porque estas están en peligro) y 57.249 desalojadas (hospedadas con amigos y familiares), según defensa Civil.
Los municipios afectados son 320, una parte de los cuales en estado de emergencia, y muchos pueblos y ciudades están aislados debido al impacto de las lluvias en las carreteras.
El estado nororiental de «Maranhao pasa por un estado de calamidad pública debido al número de personas que sin hogar y porque muchas carreteras están cortadas», informó esta semana el gobierno local.
El nivel del río Negro, que atraviesa el estado Amazonas, sube en promedio tres centímetros por día y el agua comienza a alcanzar el centro histórico de la capital Manaos; faltan apenas diez centímetros para que el agua llegue al nivel de alerta, informó este sábado el diario O Globo.
En el estado nororiental de Piauí la prensa local denunció corte de electricidad y agua potable en algunas localidades debido a las lluvias. En la capital, Teresina, los habitantes temen que, tras desbordarse uno de los ríos la semana pasada, ahora ocurra lo mismo con el segundo.