Un muerto y 500 millones de dólares en pérdidas provocaron en Cuba las peores inundaciones registradas desde 1963, después de casi un mes lluvias continuas que destrozaron la agricultura y las comunicaciones en el oriente de la isla.
Un reporte oficial preliminar publicado este jueves informó de la muerte de un hombre que intentó cruzar un río crecido en la provincia Granma, única víctima fatal en Cuba, donde se evacuaron más de 100.000 personas en el oriente. Esta fue la única víctima fatal en Cuba tras el paso de la tormenta tropical Noel, que dejó más de 100 muertos en el resto del Caribe.
Las inundaciones fueron provocadas por fuertes lluvias que cayeron entre el 11 de octubre y el 5 de noviembre, las de los últimos días asociadas a Noel, que afectó directamente a Cuba hace una semana, así como a precipitaciones que aún perduran.
Las autoridades cifraron las pérdidas en al menos 499 millones de dólares: 305 en el sector agropecuario y forestal, 128 millones en edificaciones y viviendas, unos 33 millones en infraestructura vial, 20 millones por daños en producción y servicios, más de 11 millones en costos de evacuación y protección de personas, animales y medios, entre otros.
Un total de 21.987 casas fueron afectadas, de ellas 1.137 con derrumbe total y 2.548 parcial, 18.302 perdieron todo o parte del techo, mientras que 13.169 kilómetros de carreteras y caminos presentan destrozos que los hacen intransitables.
El ministro de Economía, José Luis Rodríguez, quien visitó casi todas las seis provincias afectadas, dijo que los daños en las vías serán atendidas con urgencia, «para que haya comunicaciones, se puedan llevar alimentos, medicinas, agua, todo lo que necesita la población».
Además de estos perjuicios, también hubo daños en los servicios de electricidad, teléfono y agua, pues algunos acueductos resultaron averiados y varias comunidades reciben suministro de emergencia por camiones cisternas.
«Los gastos son cuantiosos y las cifras que hoy ofrecemos crecerán cuando concluyan los análisis», aclaró la nota oficial, en la cual el Gobierno sugirió un nuevo apretón de cinturón a los cubanos, en preparación de tiempos difíciles.
Añadió que «será necesario emplear gran cantidad de recursos materiales para recuperar la producción de la agricultura, reponer y reconstruir las viviendas dañadas y reparar la red vial de esa parte del país seriamente afectada».
Rodríguez estimó las inundaciones que afectaron a las provincias de Granma -la más golpeada-, Santiago de Cuba, Las Tunas, Holguín, Guantánamo y Camagí¼ey, fueron «fuertes, tal vez solo comparables con las que hubo con el ciclón Flora» en 1963, que causó la muerte a 1.126 personas y destruyó 11.103 viviendas.
El ministro resaltó que gracias al sistema de empresas y embalses construidos desde entonces, «se ha logrado contener las aguas» y evitar mayores daños.
El diario oficial Granma aseguró, citando al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, que para la región oriental cubana octubre de 2007 fue el segundo mes más lluvioso desde 1901, sólo superado en 1963, cuando arrasó el ciclón Flora.
Añadió de los 235 embalses del país, 137 están «aliviando» (dejando escapar pequeñas cantidades de agua), de ellos 89 en la región oriental que están «repletos».
Los problemas de inundaciones por excesivas lluvias comenzaron en el este cubano en el 2006, en contraposición con una década de intensa sequía que sufrió esa región y que obligó al Gobierno y organismos de las Naciones Unidas a prestar ayuda alimentaria.