Bueno, ya se volvió un alegre intríngulis eso de El loteriazo en plena crisis y El derecho de nacer.
Reitero que El derecho de nacer nunca fue teatralizado por María Luisa Aragón, porque, ya lo he manifestado, fui integrante del elenco de la Compañía Artística Nacional. Y de haberse hecho ese montaje por haberla trabajado ella, yo hubiera tenido un «papel», pues ocupaba el puesto de «Galán», inmediato del Primer actor. La composición del elenco de esas compañías era así: Primera actriz, Primer actor; Dama joven, Galán joven; Damisela, Galancete; Característicos, los de tercera edad que podrían ser los papás o los abuelos, así como algún viejito que pidiera el autor; también estaban el «partiquino» y eventualmente el comodín. Con el teatro que se hace actualmente esta composición ha cambiado.
Ya mencioné en Butaca anterior que la película la vi en el antiguo Teatro Cápitol, y como se hace ver en la NOTAS a mi artículo, el autor de esa obra es el cubano Félix B. Caignet. En ese entonces estaba la librería «Para ti», situada en la 18 calle y 7ª. avenida, hoy zona 1, en donde importaban libretos teatrales españoles, cubanos y argentinos, estos últimos eran de la Asociación ARGENTORES.
Para esos días, la culta publicista Estela Molina tenía un elenco de radionovelas cuyos libretos los adquiría en esa Librería, los de radioteatro venían en paquetes con el número de libretos correspondientes, ella no era dramaturga. Los capítulos los grababa en la cabina de la Radio Ciro»s sita en un caserón de la 3ª. avenida sur número 115, cerca de la 20 calle, en donde está ahora el Comercial El Pueblito. La casa originalmente era como de un cuarto de manzana. En el amplio comedor de esa casa se instaló la cabina de locución y grabación, y en ella se han de haber grabado los capítulos de esa obra. Las radionovelas duran meses porque los capítulos tienen regularmente un cuarto de hora de tiempo, y se transmiten de lunes a viernes.
En mis notas de El loteriazo hice ver que las tres personas que sobrevivimos somos: Consuelo Aragón, actriz, hija de María Luisa, no de José Juárez, el utilero, pues la hija de él es Aurora Juárez Camas. También se transcribió que después de la función nocturna íbamos a «REFLEXIONAR» a la cafetería de don Meme, en lugar de «REFACCIONAR», lapsus cálami.
Hice ver que el último capítulo de la radionovela fue «Entre el amor y el orgullo», la cual novelicé y tengo la colección completa de los fascículos, y no de El derecho de nacer, como apunta en las NOTAS a lo escrito por mí. Como no tengo computadora no puedo establecer si esos datos se encuentran subidos en Internet, que de ser así, también están equivocados.
Ahora bien, si existimos tres sobrevivientes de esos días, y especialmente la hija de María Luisa y quienes conservamos nuestra memoria a más de haber estado totalmente involucrados en la CAN, hubiera sido oportuno tomarnos opinión. A Consuelo le alquilan el libreto de El loteriazo, pudieron haber sugerido entrevistarla. A nosotros se nos debe dar crédito pues damos fe de la realidad, y no a quienes talvez ni siquiera habían nacido para ese entonces.
Bien, aquí doy por terminado este «molote» que se armó de buena fe y por desconocimiento natural de que aún vivamos estos tres personajes.