El primer ministro israelí Ehud Olmert enfrentó hoy un nuevo interrogatorio de la policía sobre fondos que recibió un empresario, en un asunto que ya afectó mucho su imagen.
El interrogatorio, realizado por los investigadores de la policía de fraudes, duró aproximadamente una hora y media y se realizó en la residencia de Olmert en el oeste de Jerusalén, indicaron fuentes policiales.
Es el segundo interrogatorio de Olmert en tres semanas. Desde el primer interrogatorio, el 2 de mayo, se le avisó, como a todo sospechoso, que todo lo que dijera podría ser utilizado en su contra delante de un tribunal.
El primer ministro está acusado formalmente de presunto «fraude», «abuso de confianza» e irregularidades en la financiación de campañas electorales.
Olmert adujo que todo el dinero había servido para financiar campañas electorales y aseguró que no había «puesto ni una moneda en su bolsillo», lo que a su parecer no debería obligarle a dimitir.
No obstante, anunció que renunciaría a sus funciones en caso de ser inculpado oficialmente.
Durante el interrogatorio, el primer ministro intentó convencer a la policía de que las cantidades que había recibido en 2006, antes de su nombramiento en el cargo, no constituían ningún soborno, según la radio pública.
Se trata de más de 100 mil dólares entregados en efectivo por Morris Talansky, un hombre de negocios judío norteamericano, al que la justicia le ha pedido testificar bajo juramento el próximo domingo, antes de volver a Estados Unidos.
Los abogados de Olmert se oponen a este testimonio, alegando que el político todavía no ha sido inculpado, y se afanan en posponerlo.
Las sospechas se basan principalemente en el testimonio de un abogado, Uri Messer, que fue el brazo derecho de Olmert de 1995 a 2005, cuando ostentó los cargos de alcalde de Jerusalén y de ministro de Industria y Comercio.
La policía también ha descubierto justificantes de transferencias de dinero que podría haberse utilizado para financiar no sólo las campañas electorales sino también viajes privados de Olmert.
La situación del jefe del gobierno es cada vez más delicada ya que está implicado en otras tres investigaciones correspondientes a transacciones inmobiliarias dudosas y a nombramientos políticos abusivos cuando era ministro de Industria y Comercio.
En este contexto, el anuncio de la reanudación de negociaciones entre Israel y Siria fue acogido con gran escepticismo entre la clase política y la opinión pública de Israel, que de todas formas se muestran muy adversas a una posible retirada de la meseta del Golán, sin la que un acuerdo con Damasco sería inconcebible.
Se acusa a Olmert de retomar las discusiones con Siria para desviar la atención sobre sus problemas judiciales; el jefe de la oposición de derechas Benjamin Netanyahu llegó a afirmar que el actuar primer ministro no tenía «ninguna autoridad para negociar».
Según el periódico de lengua inglesa Jerusalem Post, rabinos ultranacionalistas judíos habrían impulsado a Talansky a testimoniar contra Olmert, para impedir cualquier acuerdo de paz con los palestinos.
Según un sondeo reciente, el 62% de los israelíes consideran que Olmert debería dimitir, mientras el 51% se pronuncian a favor de las elecciones anticipadas.
La clase política ya se está preparando para esta posibilidad. El jefe del Partido Laborista y ministro de Defensa Ehud Barak afirmó que preveía elecciones anticipadas antes de finales de año o a principios de 2009 a más tardar, aunque la legislatura tendría que terminar a finales de 2010.