El precandidato del opositor Partido Nacional y ex presidente uruguayo, Luis Alberto Lacalle, (1990-1995) dijo ayer que Uruguay está obligado a llevarse bien con Argentina, a pesar de tener intereses diferentes, en una entrevista con corresponsales extranjeros.
«Los intereses nacionales del Uruguay no son totalmente coincidentes con los de Argentina», dijo Lacalle. Pero «estamos obligados a llevarnos bien con los vecinos», agregó.
Por eso, indicó que es necesario «buscarle una solución» al conflicto entre ambos países por la instalación de una planta de celulosa en la vera uruguaya del limítrofe Río Uruguay, que generó un corte fronterizo que lleva más de dos años por parte de ambientalistas argentinos.
Lacalle propuso plantearle «a Argentina y a Brasil un plan de desarrollo integral del río Uruguay», compartido por los tres países, para lograr «un desarrollo pleno, absoluto del Río Uruguay».
«Si el río es un problema, vamos a transformarlo en una solución», afirmó Lacalle, que encabeza por estrecho margen las encuestas para obtener la investidura de su partido en las elecciones internas del 28 de junio, frente al también aspirante Jorge Larrañaga.
Por otra parte, estimó que «sin duda Brasil es el país que ejerce el liderazgo en la región (…) mira para todos lados, y esa es la realidad de su grandeza y de su habilidad» porque «no deja escapar un centímetro de su interés ni cede un milímetro de sus intereses, por eso es una gran nación».
Lacalle definió su plan de política exterior con los conceptos de «círculos concéntricos» y «meridianos y paralelos».
«El primer círculo de interés de un país son sus vecinos, es decir, Brasil y Argentina. Si ensanchamos un poco el círculo, es Brasil, Argentina, Paraguay, Bolivia y Chile» porque «la política exterior del Uruguay tiene que estar dirigida principalmente al barrio», explicó.
Con el segundo concepto, Lacalle se refiere al «destino natural del Uruguay es ser el puerto de Bolivia y el puerto de Paraguay».
El ex mandatario afirmó que durante su gestión se impulsó «el Tratado de la Hidrovía, con las zonas francas para Paraguay y Bolivia».
Lacalle reivindicó su papel en la creación del Mercosur, una unión aduanera que Uruguay comparte con Paraguay, Brasil y Argentina y que, para el ex presidente, luego adquirió «varias patologías».
Una de ellas, que «la toleró» tanto Uruguay como Paraguay, fue «admitir la bilateralidad argentino-brasileña»; otra, «el no cumplimiento de las normas del Mercosur», y una tercera, «darle un factor político a una organización que nunca fue pensada como organización política», dijo.
Un «elemento distorsionante» fue la elección «como socio político a la Venezuela de hoy, con las connotaciones políticas y las peculiaridades del presidente Hugo Chávez, (que) agregó problemas (al bloque) y no adelantó nada», estimó.
Para que el Mercosur «funcione fluidamente como lo imaginamos en 1991» deberá «ser lo que tiene que ser: un ámbito mayor de transacciones comerciales que permita inversiones, empleo y prosperidad para los socios» pues «esa era su única e importantísima finalidad».