He recibido la publicación emitida por la Fundación de origen alemán Konrad Adenauer denominada “Hacia la construcción del Estado de Derecho en Guatemala. Una tarea de todos e inconclusa”. La obra fue presentada recientemente, en un hotel de la ciudad capital, en la cual se evidenciaron una serie de análisis técnicos y políticos como un aporte para promover el dialogo en el proceso de construcción de ese país democráticamente desarrollado.
El estudio realizado por consultores nacionales, pero con el apoyo de la Fundación cuyo nombre da homenaje al primer canciller alemán de la era republicana post Segunda Guerra Mundial, alcanza un planteamiento que contiene una propuesta de tridimensionalidad del Estado de Derecho, iniciando por un concepto clásico, pasando por el involucramiento de la democracia en ese proceso de identificación del Estado y concluyendo, tal y como orienta la corriente ideológica de la organización alemana, en una tercera dimensión con las obligaciones sociales establecidas a nivel constitucional.
La cooperación internacional ha sido altamente favorable hacia Guatemala, especialmente a partir de la suscripción de los Acuerdos de Paz, pero existe una percepción de la sociedad que la misma no ha sido del todo efectivamente utilizada por el Estado y sus múltiples instituciones beneficiarias. En este caso, me parece que es un ejemplo muy claro de cómo la cooperación alemana impulsa en Guatemala el diálogo, la discusión y el análisis de coyuntura política, especialmente en cuanto a alcanzar procesos de gestión institucional que logre un desarrollo integral del país. El informe se aborda desde la perspectiva de las nociones de control; reforma política y democrática; y la normativa sobre obligaciones sociales, identificadas bajo las reformas a sistemas integrales del Estado, tales como el sistema político, el sistema de servicio civil y el sistema de garantías o derechos humanos, establecidos al más alto nivel normativo, es decir la Constitución.
La hoja de ruta presentada, al igual que las conclusiones, soporta las teorías de reforma tanto legal como institucional, involucrando esencialmente a la teoría partidista (sistema de partidos políticos) y al individuo como eje de un sistema social o de participación ciudadana que indudablemente ejemplifica las sociedades desarrolladas europeas, en las cuales la persona individual, desde cualquier orientación o puesto de trabajo, debe estar comprometida con el cambio que se promueve y que se necesita alcanzar, por lo que se señala como fundamento esencial, incentivar esa participación social. En estos dos últimos aspectos se genera un trasfondo que otorga el verdadero valor al estudio, especialmente porque los cambios producidos desde la maquinaria social e institucional son aquellos que perduran y que, además, se consideran legítimos.
Aunado a ello, el reto para que los partidos políticos se conviertan en reales interlocutores del planteamiento de políticas públicas y su implementación en el Estado, es loable, aunque con los parámetros actuales del país, un tanto idealistas.
Sobre el contenido del documento, en lo personal, tengo algunos cuestionamientos, pero mal haría con mencionarlos por esta vía, pues no se alcanzaría un variación positiva, por lo que esperaré a que se promueve un debate serio entre los partidos políticos, especialmente con aquellos detentadores del poder actual (legislativo y judicial), tal y como lo sugiere y recomienda acertadamente el estudio de marras.