Intentarán respaldar a Abas ante Hamas



Los paí­ses árabes llegan a la reunión de paz impulsada por Estados Unidos mañana con la intención de respaldar al presidente palestino Mahmud Abas en su pulseada con Hamas, que se ha transformado en un escollo inevitable en el camino al éxito, indicaron analistas.

Los paí­ses árabes incluyendo la poderosa Arabia Saudita, aceptaron el viernes durante un encuentro de la Liga Arabe en El Cairo, participar en la Conferencia de Annapolis que busca relanzar las negociaciones de paz entre israelí­es y palestinos, estancadas desde hace tiempo.

Egipto y Jordania, los únicos dos paí­ses árabes que han firmado acuerdos de paz con Israel, han sido los más entusiastas en torno al éxito de la conferencia orquestada por el presidente de Estados Unidos George W. Bush en Annapolis, Maryland, a partir del 27 de noviembre.

Durante una cumbre tripartita en Egipto el jueves, el presidente de Egipto Hosni Mubarak, el rey de Jordania Abdala II y Abas manifestaron su «optimismo» ante las posibilidades de que la reunión sea exitosa.

El lí­der de la Autoridad Palestina urgió a los ministros de relaciones exteriores que participaron del encuentro en El Cairo a que valoren «la oportunidad histórica» que representa la conferencia.

Los esfuerzos diplomáticos para reactivar un proceso de paz que sucumbió en Camp David hace siete años, revivió tras la sorpresiva victoria de Hamas en las elecciones legislativas de 2006.

La victoria encendió el temor entre los paí­ses vecinos, particularmente en Egipto y Jordania, donde los principales grupos opositores están conformados por movimientos islamistas similares a Hamas.

«El temor internacional de una fuerza islamista en expansión regional, finalmente le llego al Cairo, Amman y otros gobiernos árabes», indicó Emad Gad, un experto sobre el conflicto israelo-palestino del Centro Ahram de Estudios Polí­ticos y Estratégicos.

«Ello creó un consenso sobre la necesidad de concretar algo que pudiese apoyar a Mahmud Abas y contrarrestar a Hamas», señaló a la AFP.

Hamas ya afirmó que desconocerá cualquier acuerdo.

Según Gad, Arabia Saudita aceptó sumarse a las conversaciones en Annapolis -aunque con alguna reticencia- porque «no puede permitirse el lujo del costo polí­tico de negarse a un pedido de Estados Unidos», del que Arabia Saudita es un aliado clave en la región.

El poderoso reino petrolero nunca reconoció a Israel y ninguna figura pública de jerarquí­a se reunió nunca con funcionarios israelí­es, excepto en las Naciones Unidas y en una cumbre internacional contra el terrorismo.

«No vamos para darnos la mano o desplegar nuestras emociones. Estamos allí­ tan solo para alcanzar una paz que salvaguarde los intereses árabes, los territorios palestinos, sirios y libaneses», indicó el ministro de relaciones exteriores saudí­ Saud al-Faisal.

Según Gad, los estados árabes respaldan el éxito de las conversaciones para impulsar un mejoramiento tangible de las condiciones en Cisjordania, algo que podrí­a obligar a Hamas a ceder en la franja de Gaza.

Pero Ezzedin Chukri-Fisher, un analista del centro de estudios International Crisis Group, sostiene que aislar a Hamas crea un obstáculo más grande para el relanzamiento de las negociaciones entre israelí­es y palestinos.

«Un proceso de paz orientado en contra de Hamas o basado en su combate no es viable», afirmó a la AFP.

«Debe existir un diálogo inter-palestino y a una reconciliación nacional, pero estos elementos están completamente ausentes, lo que arroja dudas sobre la capacidad de la Autoridad Palestina para controlar la seguridad», indicó.

Luego de un encuentro con Mubarak el martes, Olmert indicó que esperaba alcanzar un acuerdo con los palestinos para el 2008.

Pero pese a la inminencia de la Conferencia en Annapolis, las diferencias entre israelí­es y palestinos permanecen.

Los palestinos y sus aliados árabes quieren un calendario concreto para resolver los temas más delicados como el estatus de Jerusalén, las fronteras del futuro estado, el destino de los refugiados, y quieren que el acuerdo se firme antes que finalice el mandato presidencial de Bush a comienzos de 2009.

También quieren un mecanismo de seguimiento que monitoree los compromisos aceptados por ambas partes.

Por su parte Israel quiere un documento menos detallado, con una lista de principios sobre los que se sustente la negociación.