Innumerables son las quejas de padres y madres de familia de los/as estudiantes afectados y las numerosas «comisiones» que han llegado al plantel con el objeto de investigar algunas anomalías, no han logrado o no han querido detectar o ver lo que a simple vista es del conocimiento general en dicho centro educativo; sea por amistad con algunas personas involucradas o bien porque no cuentan con el valor para tomar determinaciones que erradiquen la corrupción.
Y como si lo anterior fuera poco, EL ESTADO DE GUATEMALA POR MEDIO DEL MINISTERIO DE EDUCACIí“N TIENE EN UN LITERAL ABANDONO AL INSTITUTO, porque con el pasar del tiempo los/as diferentes ministros/as recortaron las partidas presupuestarias para la compra de materiales de enseñanza, por lo que son los/as alumnos/as quienes en forma periódica mensual aportan entre todos el dinero para comprar los insumos que les servirán para realizar su práctica en los talleres; lo cual contraviene lo preceptuado en la Constitución Política de la República de Guatemala en relación a que la enseñanza es gratuita.
La maquinaria con la que se ejecuta la enseñanza práctica data de hace 60 años, lo que indica que los alumnos están aprendiendo las carreras técnicas con técnicas obsoletas; pocas veces, el Ministerio de Educación ha proporcionado dinero para hacer compras importantes de maquinaria para dicho instituto. No hay puentes hidráulicos en el taller de mecánica automotriz; no hay motores estacionarios accionados por diesel para la enseñanza in situ; no hay hornos adecuados para la elaboración de productos alimenticios; no hay maquinaria hidráulica para la práctica en el taller de mecánica de mantenimiento; no hay computadoras para enseñanza de dibujo digital con programas específicos; no hay equipo ni herramienta adecuada para enderezar y pintar automóviles; en fin… como en el programa de la televisión: » NO HAY, NO HAY? NO HAY».
Vale la pena, es decir: URGE por otro lado, investigar a fondo las continuas denuncias de corrupción; apropiación indebida y abusos en catedráticos e instructores de taller, presentadas por alumnos y padres y madres de familia así como por medio de boletines anónimos ante las autoridades educativas contra catedráticos e instructores del plantel y personas ajenas al mismo que han fincado sus lares con el beneplácito de las autoridades internas, a quienes se responsabiliza también de actos fraudulentos en contra del conglomerado estudiantil.
Se necesita de una Supervisión Educativa ágil con conocimientos de la materia que no se preste a recibir dádivas de nadie por hacerse «el loco» y decir que «no sabe nada» respecto a la problemática que hoy se presenta.
Queda pues? en la responsabilidad de las nuevas autoridades educativas PONER COTO a todos los desmanes que ocurren en dicho centro educativo; prestarle la atención debida en cuanto a proporcionar maquinaria y equipo moderno para la enseñanza, y, nombrar a personas capaces e idóneas que conozcan el desarrollo de la actividad en dicho plantel, para que exista otra vez la DISCIPLINA CON AUTORIDAD y RRESPETO HACIA LOS/AS ALUMNOS/AS.