No eran excusas con la cara pintada de razones en tonalidad color pastel, eran lágrimas construyendo frases húmedas que decían la verdad y juraban lealtad al imposible disfrazado de posibilidad.
Y ella acostumbrada a las imágenes esas que tanto le gustaban no sabía hacia dónde dirigir la mirada cuando solo tenía más y más palabras tratando de construir una explicación que no fuera vulnerable a sus miradas de incredulidad.
Quise robarme su sonrisa y colgarla con ilusión debajo del retrovisor mientras la veía partir. Tan solo para tener conmigo otra tonalidad gris, justa, intermedia, entre la sinceridad, el miedo y la soledad.
Ella se fue detrás de una alborada cualquiera donde pudiera ver al sol aparecer convirtiendo la oscuridad en luz, y esa fue la diferencia, yo me fui también, debajo de una tormenta a buscar de nuevo un atardecer, que trajera silencio, solo silencio. Y un nuevo anochecer.
Invierno
Aquí siempre es invierno y de vez en cuando sale el sol.
Yo a usted la quiero con un sentimiento de esos sin nombre y apellido.
Sin seudónimos o etiquetas o verbos fallidos.
Ya sé que a veces un sentimiento minimiza a otro. Pero espero haber sido protagonista de al menos un instante de esos que no se pueden borrar.
Le sembré una flor en el jardín. Sé que hay miles de rosas ahora pero supongo que debe tener algún valor.
Esa flor no es roja y además no tiene espinas. Por eso no creo que se lastime demasiado algún día si la quiere cortar.
Nada ha cambiado solo espero lo sepa, aunque las obvias distancias pinten paisajes color otoño en ese intermedio entre el cielo y el infierno.
Aquí siempre es invierno y de vez en cuando sale el sol.
Lo que no conozco de ti lo he inventado
Lo que no conozco de ti lo he inventado, como cuando se dibuja esa imagen que mantienes retenida en la memoria. Me inventé tu historia, llena de ramificaciones que me llevaron por caminos clandestinos, silenciosos y llenos de fantasmas tan tuyos que se volvieron míos y que se reían de mí. La gente me pregunta sobre ti todo el tiempo sin saberlo, parece ser que eres esa parte de mí que aún no tengo, quizá por eso eres ayer, mañana y un momento lleno de incertidumbre.
No sé si vendrás algún día o si me buscas entre los sonidos de los automóviles, o de la radio, cualquiera de las tardes de enero por la ciudad. Yo soy canción y tú eres verso. Eres tentación, la más grande del universo. Y para ser realmente sincero a veces creo que solo soy una pequeña partícula de algo llamado amor. Me inventé una excusa innecesaria para no buscarte, tan solo para no deprimirme, frustrado cada anochecer. Eres como esa nube que cambia de forma a cada instante, a veces dolor, a veces sonrisa, a veces incomprensiblemente sorprendente y otras veces tan solo algo gris que llueve sobre mí.