En lugar de ver la globalización como una amenaza y el avance de países como Brasil como un riesgo, los 30 miembros de la OCDE, donde el desempleo será del 5,5% en 2008, deben perfeccionar sus normas laborales y sus sistemas de protección social para crear empleos y ayudar a sus trabajadores a adaptarse a esta realidad.
Así lo recomienda la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en su informe anual sobre perspectivas de empleo publicado hoy, en el que calcula que en los países europeos miembros, las tasas de desempleo se reducirán en un 1% hasta 2008 y se situarán en 6,6%, cifra que sigue siendo superior a la media de la OCDE.
Por otro lado, en 2008, las tasas de empleo crecerán pero a un ritmo más lento. Es decir, si el crecimiento fue de 1,1% en 2005 y de 1,6% en 2006, sólo será de 1,3% en 2007 y de 1% en 2008.
Cabe recordar que el impulso económico en 2007 y en 2008 en los 30 países estudiados será menor que en 2006, debido a la disminución del ritmo de crecimiento en Estados Unidos.
La OCDE destacó en su informe que el crecimiento del empleo es todavía ágil en México, donde sin embargo, la tasa de personas sin trabajo aumentó en 2006 y se situó en 3,3% de la población activa (personas de entre 15 y 64 años).
En el informe, la entidad advierte además del riesgo de que la globalización aumente la vulnerabilidad de los trabajadores, que sienten que no se benefician del desarrollo de los intercambios mundiales.
«Políticas nacionales cuidadosamente concebidas deben ayudar a incrementar las ventajas de la globalización tratando de reducir las desigualdades y mostrando que es una oportunidad para todos», según John P. Martin, responsable de la dirección de empleo de la OCDE.
Por otra parte, la OCDE advierte de las desigualdades salariales registradas en la mayoría de países salvo en España e Irlanda.
Para fomentar la creación de más y mejores empleos, la OCDE recomienda a los países miembros con cotizaciones de seguridad elevadas que apoyen estos impuestos en bases más amplias que los simples salarios, como por ejemplo el impuesto sobre la renta o el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), para poder así tener un margen mayor para crear empleos.
Además, insta a los países a dar más apoyo financiero a los trabajadores en el caso de que pierdan sus puestos de trabajo y dedica un capítulo a estudiar si los traslados de empresas a países donde la mano de obra es más barata está reduciendo realmente el poder de negociación de los trabajadores.
La entidad subrayó además que Brasil, Rusia, India y China, los llamados BRIC, son «socios mayores» e imprescindibles en este contexto, pese a no ser miembros de la OCDE, y ofrecen actualmente el 45% de la oferta de mano de obra mundial y representan un cuarto del Producto Interior Bruto (PIB) del planeta.
La OCDE subrayó sin embargo el preocupante aumento del empleo informal o terriblemente precario en estos cuatro países.
En el caso de Brasil, donde el mercado laboral informal representa el 53% del total de puestos de trabajo, la organización critica la discriminación laboral de las mujeres y subraya que la integración internacional del gigante sudamericano no se ve acompañada de un saneamiento del mercado de trabajo o de un aumento de los salarios.
La OCDE alerta por último sobre el envejecimiento de la población en estos cuatro países que provocará en las próximas dos décadas una disminución importante de la actividad económica, que en el caso de Brasil será del 50% con respecto a los 15 años precedentes.
México es el único país latinoamericano miembro de la OCDE, organización que agrupa en total a 30 naciones democráticas y desarrolladas y desea abrir sus puertas a otros países como Chile a medio plazo.