Insensata certeza ganadora de Manuel Baldizón


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La reciente asamblea nacional de Libertad Democrática Renovada le brindó al secretario general de ese partido, Manuel Baldizón Méndez, la ocasión de un resurgimiento publicitario, propicio para reiterar, con arrogante actitud triunfal, que él tiene la certeza de ser el próximo Presidente de la República. ¿Es sensata esa certeza? Opino que no lo es.

Luis Enrique Pérez


En el proceso electoral del año 2011, Baldizón Méndez ocupó la segunda posición. Supuestamente, entonces, por haber ocupado esa posición, él sería, en el próximo proceso electoral, el candidato presidencial ganador. Empero, él obtuvo esa segunda posición porque fue hijo electoral de Sandra Torres Casanova. Quiero decir que si hubiese sido permitido que ella fuera candidato presidencial, Baldizón Méndez habría conservado la modesta intención de voto que originalmente tenía; y más probable que improbablemente Torres Casanova hubiera ocupado la segunda posición.
   
    Aun si la ausencia de Torres Casanova no hubiera contribuido a incrementar el número de votos en favor de Baldizón Méndez, no es válido inferir que el candidato presidencial que ocupa la segunda posición en un proceso electoral, necesariamente ocupará la primera posición en el siguiente. Esa inferencia carece de validez porque no hay un acontecer necesario de los sucesos históricos; y aunque una determinada  frecuencia de esos sucesos puede generar una tendencia, la continuación de la tendencia es probable pero no necesaria.
   
    Empero, en las últimas siete elecciones presidenciales que ha habido en nuestro país, ni aun ha habido una tendencia que muestre que quien ocupa la segunda posición en un proceso electoral, necesariamente ocupará la primera en el siguiente. Ciertamente Alfonso Portillo, Óscar Berger, Álvaro Colom Caballeros y Otto Pérez Molina, ocuparon una segunda posición en un proceso electoral, y una primera en el siguiente; pero Jorge Carpio Nicolle ocupó la segunda posición en un proceso electoral y no ocupó la primera en el siguiente. Y Jorge Serrano Elías y Álvaro Arzú Irigoyen ocuparon la primera posición en un proceso electoral pero previamente no habían ocupado la segunda. Serrano Elías había ocupado la tercera posición; y Arzú Irigoyen, la cuarta. Es decir, no es necesario que un candidato presidencial ocupe la segunda posición en un proceso electoral, para ocupar la primera en el siguiente. Tampoco es necesario que quien es candidato presidencial por segunda vez, obtenga una proporción de votos significativamente mayor que la obtenida por primera vez. Es el caso de Rigoberta Menchú Tum.
   
    Una encuesta puede mostrar que, actualmente, Baldizón Méndez tiene la mayor proporción de intención de voto; pero sí la tiene, una causa consiste en que él es el único futuro candidato presidencial que ya ha emprendido una relevante campaña electoral. Entonces cualquier encuesta presente realmente medirá la intención de voto de un único candidato presidencial. Es evidente que el surgimiento de nuevos candidatos puede alterar de manera impredecible la presente intención de voto.
   
    Baldizón Méndez ha sido fecundo en promesas para socorrer a los pobres; pero surgirá algún candidato igualmente fecundo, o quizá más. Es decir, el fecundo prometer no será una exclusividad de Baldizón Méndez. También él se ha propuesto atacar al presidente Pérez Molina; pero otros candidatos también lo atacarán. Es decir, ese ataque será un ordinario acto común. Finalmente, Baldizón Méndez le ha ordenado a sus diputados, interpelar a ministros de Estado; pero es improbable que la interpelación contribuya a incrementar la intención de voto en favor de él. Es decir, es un inútil acto político publicitario.
   
    Post scriptum. La certeza que actualmente tiene Baldizón Méndez, de ser el próximo Presidente de la República, es una insensatez, compartida por ingenuos empresarios, convertidos en sus prematuros patrocinadores financieros.