Inminente peligro de muerte en la carretera


  No recuerdo cuántos artí­culos he publicado durante los años recientes acerca de la corrupción, anarquí­a y negligencia de autoridades que se han sucedido en la Dirección General de Transportes y en el Departamento de Tránsito, lo que ha derivado en incontables accidentes de unidades del transporte colectivo extraurbano, porque no hay poder humano que controle los desmanes de numerosos pilotos y propietarios de esas camionetas.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

   Cualquier automovilista que viaje hacia el Occidente o en sentido contrario por la ruta Interamericana observará con estupor la forma temeraria cómo manejan muchos de los choferes de esas unidades, que sin respeto por la vida humana conducen a velocidades vertiginosas, rebasan en curvas peligrosas y echan fuera del asfalto a vehí­culos pequeños de uso particular, sobre todo en los tramos donde aún no han concluido los eternos trabajos de ampliación de esa carretera.

   He reiterado hasta el tedio que tan pronto ocurre un percance carretero con cauda de muertos y heridos, funcionarios de turno de Transportes y de Tránsito lanzan exclamaciones de indignación, advierten que se investigará a  empleados corruptos de mandos medios, amenazan con suspender licencias de manejar a los pilotos causantes de accidentes, aseguran que ya no permitirán que muchachos inexpertos conduzcan esa clase de vehí­culos, aseveran que a partir de ese momento todas las camionetas serán objeto de revisión mecánica periódicamente y bla bla blá.

   Pero tan pronto como editorialitas y columnistas cesamos de abordar el tema y se calman los ánimos entre los usuarios de ese servicio, todas las anomalí­as que se registran en el transporte colectivo retornan a su trágico cause, hasta que no vuelve a ocurrir otro grave accidente, lo que motiva de nuevo a esos funcionarios, sean cual fueren sus nombres y del Gobierno del que se trate, a machacar sus consabidas declaraciones.

   Lo más paradójico, empero, es que automovilistas que podrí­an ser ví­ctimas de los abusos de pilotos de autobuses o de su propia imprudencia, protestan porque Emixtra, la dependencia que regula el transporte en el municipio de Mixco, prohibió conducir  a más de 70 kilómetros por hora en el arriesgado descenso de la llamada «cuesta de San Lucas», cabalmente donde el pasado miércoles chocaron dos camionetas extraurbanas porque sus choferes manejaban a excesiva velocidad.

  (La noche del sábado 6, al cenar en una restaurante, el chofer Romualdo Tishudo escuchó decir al culto locutor de Canal 13 que narraba el juego de futbol entre los combinados de El Salvador y México, que las «selecciones de los equipos de Honduras y Estados Unidos» se enfrentaban en el «estado de Chicago» (¡!) ¿Dónde quedará Illinois?)