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Encabezados por Julie Santos, comisionada en el medio oeste de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), los manifestantes realizaron una vigilia y reclamaron garantizar el respeto a los más desprotegidos, entre ellos los inmigrantes, que permanecen en instalaciones hospitalarias.
Frente al nosocomio, ubicado en el suburbio de Evanston, al norte de Chicago, agitaron pancartas que pedían la investigación del caso del inmigrante José Luis Ruiz, así como una legislación que fortalezca y asegure el respeto al concepto de «consentimiento familiar» en hospitales.
Ruiz, un activista conocido como «Maya» por sus amigos, fue atropellado cuando intentaba cruzar la calle frente a su casa, al norte de Chicago, y trasladado al hospital Saint Francis, donde llegaron sus amigos Edgardo Monroy y Eusebio Benítez.
Ahí esperaron horas por la atención médica pero los amigos confirmaron que Ruiz estaba vivo y hablaba. Después solicitaron al personal médico, así como al representante de un grupo de donación de órganos, que no tomaran ninguna decisión sobre el cuerpo de su amigo sin el consentimiento de la familia.
Benítez indicó que «incluso ofrecí el pago para mantenerlo conectado», mientras que Monroy solicitó 48 horas para localizar a la familia en Guatemala y que ésta pudiera volar a Chicago y llegar al hospital.
Sin embargo, los dos amigos de Ruiz recibieron por respuesta una disculpa «porque ya era demasiado tarde y tanto el hospital como la organización Gift of Hope Organ and Tissue Donor Network habían decidido y se estaban realizando los análisis y preparación de órganos», agregó Monroy.
Los médicos determinaron muerte cerebral y desconectaron a Ruiz del respirador artificial apoyados en la firma de autorización que uno de los amigos hizo, pero tanto Monroy como Benítez no quedaron conformes con los argumentos y acudieron a levantar una demanda en contra del hospital.
Julio Santos comentó que se han hecho ya los trámites necesarios para que se inicie una investigación de los hechos, y que la protesta reciente estaba orientada a evitar que en el futuro se repita este tipo de abusos, «Queremos asegurarnos de que los latinos que ingresan a instalaciones hospitalarias sean tratados con respecto y dignidad».
En tanto, Margaret Carrasco, dirigente de la Casa Mexiquense de Waukegan, explicó que se pedirá el apoyo de la congresista por Illinois, Jane Schakowsky para promover una ley que establezca regulaciones estrictas para que se respete el consentimiento familiar en la toma de decisiones sobre un paciente no consciente o en estado terminal y la donación de sus órganos.
Además de la iniciativa propuesta, denominada «Ley Maya» en honor de Ruiz, los activistas promoverán la realización de una audiencia en el Congreso sobre el tema.
«Esta es la punta de un iceberg y necesitamos investigar en todos los hospitales y en cada órgano que se ha tomado no sólo del cuerpo de un inmigrante indocumentado, también de afroamericanos, ancianos, pacientes pobres, sin seguro médico, etcétera», añadió Carrasco.
Expuso que por años los estadounidenses han escuchado historias de horror sobre el tráfico de órganos humanos en países del tercer mundo, donde las víctimas y/o sus familiares son forzadas o engañadas para ceder o vender un órgano.
«Este crimen existe también aquí, en Estados Unidos, debido a la aplicación débil de políticas tales como leyes del consentimiento y muy pocos procesamientos», aseguró Carrasco.
«El día de hoy llegó a mis manos uno de los ejemplares de su periódico; con mucha emoción leí el reportaje de mi tío José «Maya» Ruiz. El caso aún no concluye, y está un poco lento el proceso. Mi madre y mi tío fueron a Chicago para los trámites. Gracias por el artículo que publicó. Dios les bendiga por la lucha que hacen en pro de los migrantes»
LOURDES ROCA
sobrina de José Ruiz