Inició el refuego


Los partidos polí­ticos hace rato comen ansias, sin la convocatoria de ley, con más fuerzas ahora ya casi en la frontera del evento, iniciaron el refuego. Definidas sus presidenciables y vices de su parte, con mirage al triunfalismo, a reserva de una segunda vuelta electoral.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Resulta por demás pronosticar respecto a quiénes serán ungidos con la voluntad popular, inscrita en el electorado y puedan sentarse en las codiciadas poltronas. A consecuencia lógica de la proliferación de candidatos que aspiran a dirigir el rumbo del paí­s el próximo cuatrienio.

Razón de peso, entonces, para que dicho refuego y acciones secuenciales tengan ese propósito fundamental; todos los medios de comunicación social lo demuestran hasta la saciedad. El jaleo es propio de este evento cí­vico, mismo que coloca el ambiente nuestro al rojo vivo, según la idiosincrasia.

Hace mucha falta la educación general, y la cí­vica en particular; la llamada transición democrática parece encontrar congelamiento seguro y punto. Si al contrario, hubiese tocado fondo la deseable madurez cí­vica tan escurridiza, otras perspectivas y situaciones serí­an, a no dudar, el marco propicio.

En tanto, vuelve la tónica constante traducida en acciones censurables, a semejanza del dicho popular que: en la polí­tica y en el amor, todo es permitido. Comportamientos acerca de complementario decir: Si quieres ver un ruin, dale un mando, rondan en el pensamiento de la ciudadaní­a.

Son objetadas las estrategias que los dirigentes de la partidocracia ponen en práctica, puesto que endurecen el clima electoral a ojos vista. A punto que en sí­ntesis, acontece siempre lo mismo, pase lo que pase. Ojalá las pasiones encuentren valladares y se contengan, que prive el bien.

Basta de tanto odio entre hermanos, de pasar sobre los derechos ajenos; que no sea mancillado tampoco el honor y la vida privada. Guatemala, primero, y la comunidad internacional confí­an en que las elecciones culminen el proceso en orden, sin alterar la paz, confianza y seguridad nacional.

El evento cí­vico requiere que los habitantes hábiles para el efecto recurran a las urnas ajenos al temor, sabedores, también, que tendrá respeto a la voluntad ciudadana. Deseable es, asimismo, resulte una verdadera fiesta cí­vica.