El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, y el mandatario saliente, George W. Bush, cuidan las formas para presentar a los estadounidenses una transición sin tropiezos, pero cada campo trata de limitar al máximo la influencia del otro hasta el traspaso de poderes el 20 de enero.
Tras la reunión de ayer en la Casa Blanca, los apretones de mano y las sonrisas de circunstancia, el equipo de Obama no tiene previsto cruzarse de brazos durante 70 días. Su meta sigue siendo la misma: proponer una rectificación total de las políticas de George W. Bush, presentadas durante la campaña electoral como «políticas fracasadas».
Por su parte, la administración republicana tiene previsto utilizar todos los instrumentos de que dispone para proteger la herencia de la era Bush, particularmente en materia de política interna.
Un asesor del equipo de Obama confirmó hoy que el presidente electo le había pedido al presidente saliente que suministrara una ayuda inmediata al sector automotor estadounidense, en dificultades financieras, tal como informaban The New York Times y The Washington Post.
A cambio de esa ayuda de emergencia a la industria automotriz, la Casa Blanca habría pedido, según ambos diarios, que los legisladores demócratas dejen de oponerse a un acuerdo de libre comercio con Colombia.
Pero ni Barack Obama ni los demócratas, que salen de las elecciones de la semana pasada con una mayoría fortalecida en el Congreso, no parecen inclinados a aprobar ese tratado con Colombia, al que se vienen oponiendo desde hace mucho tiempo.
La Casa Blanca se negó hoy a confirmar si realmente había presionado para que se aprobara ese acuerdo.
Un portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, hizo referencia de nuevo al carácter privado de las primeras conversaciones entre Bush y Obama tras la victoria de este último el 4 de noviembre.
La administración Bush está abierta, sin embargo, aunque bajo ciertas condiciones, a que el Congreso saliente legisle para acelerar la entrega a los fabricantes de automóviles de 25 mil millones de dólares ya aprobada por el Legislativo, dijo Fratto.
«A pesar de que el (presidente) saliente perdió la elección, podría intentar aplicar en los últimos meses de su presidencia medidas que «le atarían las manos a su sucesor», según un informe del mes pasado del Congressional Research Service, un organismo independiente.
«Un presidente electo que pretenda establecer un calendario político y designar a su administración, se verá involucrado en muchas decisiones y actividades, entre Yas algunas que pueden modificar o rectificar las decisiones tomadas por la administración precedente», añade el informe.
El gobierno saliente, según The Washington Post, aprobó, por ejemplo, 90 nuevas reglamentaciones, que la nueva administración tendrá dificultades para derogar.
El presidente saliente también tiene la posibilidad de firmar ordenanzas que tienen el valor de una ley. Ese instrumento fue utilizado a menudo en períodos de transición anteriores.
Hoy en la tarde el copresidente del equipo de transición de Obama, John Podesda, dará en Washington una conferencia de prensa para informar acerca de lo que ocurrirá durante los 70 días que faltan para que asuma el nuevo presidente.
Obama homenajeará hoy la memoria de los ex combatientes y depositará una ofrenda flor en Chicago, dijo un portavoz del equipo de transición.