Los supervivientes del ciclón Sidr en Bangladesh comenzaron hoy a recibir víveres, agua y medicamentos, pero hay millones de damnificados a causa de esta catástrofe que dejó unos 3 mil 500 muertos, según fuentes oficiales, aunque la Cruz Roja temía que hubiera entre 5 y 10 mil.
Las rutas, que estaban bloqueadas por miles de árboles caídos, fueron limpiadas. Esto permitió que los equipos de socorro y los militares distribuyeran ayuda de emergencia a poblaciones que hasta ese momento estaban totalmente aisladas.
El gobierno interino, en el poder desde enero bajo el estado de emergencia, movilizó a las fuerzas armadas, después del peor ciclón sufrido en los últimos 16 años en este empobrecido país del sur de Asia.
Pero la ayuda debe llegar lo antes posible, ya que en el sur devastado por Sidr el jueves pasado, al menos siete millones de personas sufren de hambre y sed, advirtió la Cruz Roja.
«Se trata de una catástrofe de gran magnitud. Se necesitarán varias semanas para tener una idea precisa de los destrozos del ciclón», advirtió Heather Blackwell, de la organización británica Oxfam, en Dacca.
Blackwell reconoció que «aquí la gente es resistente» después del ciclón de 1970 (aproximadamente medio millón de muertos) y el maremoto de 1991 (unos 138.000 muertos), pero «necesitarán meses antes de regresar a la vida normal».
Algunas aldeas fueron totalmente borradas del mapa el jueves por la potencia del ciclón, que en pocos minutos barrió decenas de miles de casas.
La marina envió barcos cargados de toneladas de víveres y medicamentos. La aviación envió helicópteros y tropas que tratan de llegar por la vía terrestre a las poblaciones aisladas, que esperan angustiadas comida y agua potable.
Las autoridades y las organizaciones internacionales aseguran que las operaciones de socorro se acelerarán en los próximos días, gracias a que mejoraron las redes de comunicaciones y de transporte.
La comunidad internacional también se moviliza.
Arabia Saudita anunció que otorgará una ayuda de emergencia de 100 millones de dólares a Bangladesh, un país musulmán laico de 144 millones de habitantes.
La Comisión Europea aumentó su ayuda a 6,5 millones de euros, mientras que numerosos países europeos, así como Estados Unidos y Canadá, desbloquearon varios millones.
«Los expertos de la Comisión, que están en la región afectada, señalaron una destrucción total en algunas aldeas, con personas que lo han perdido todo y viven en medio de las ruinas», dijo el comisario europeo para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria, Louis Michel.
Si no se hace nada para ayudarlos, «las enfermedades y la desnutrición pueden causar muchas más víctimas», advirtió.
Por ahora, el balance oficial señalaba el martes 3.447 muertos, «un número que seguramente aumentará» a varios «miles de muertos», indicaron las autoridades.
«El balance podría superar los 5.000 muertos, pero permanecerá bajo los 10.000», había declarado el domingo pasado a la AFP Abdur Rab, presidente de la Media Luna Roja de Bangladesh.
El gobierno teme también «enormes daños» económicos en este país rural donde 40% de la población vive con menos de un dólar por día, lo que lo convierte en una de las naciones más pobres del mundo.
El asesor del gobierno interino de Bangladesh, Dr Fakhruddin Ahmed, garantizó hoy a las personas afectadas por el ciclón en el país que recibirán ayuda. Al visitar el distrito más afectado de Barguna, a 300 km al sur de la capital Dacca, Ahmed dijo: «el gobierno siempre está con ellos y toda su asistencia actual continuará, para que puedan iniciar una vida nueva».
Pidió a las administraciones locales mantener la cadena de abasto que se ha establecido para entregar ayuda a las personas afectadas por el ciclón.
Ahmed también pidió a las administraciones locales acelerar el reinicio de las actividades económicas y restaurar rápidamente las redes de comunicaciones y el suministro de energía.
Distribuyó materiales de ayuda, tabletas para purificar agua y ropa entre las personas afectadas.
El asesor dijo que el gobierno está dando ahora prioridad a la rehabilitación del sector agrícola, y la restauración de la infraestructura y las comunicaciones internas.
El ciclón «Sidr», que golpeó el sur y suroeste de Bangladesh el jueves pasado, ha sido uno de los ciclones más violentos registrados en la región de Bangladesh desde 1876.