Inhumano tributo


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Como balde de agua fría cayó sobre la cabeza de los jubilados y pensionados, al enterarse que el paquete impositivo con vigencia a partir de enero del 2013, les afectará sobremanera. A iniciativa del presidente Otto Pérez Molina, es calificado por todos de tener naturaleza inhumana el aludido tributo. Cuando sea publicada esta nota quizá sea modificada.

Juan de Dios Rojas


Sostengo que es inhumano por primera providencia, sin embargo, el paquete de marras en manos del Congreso tiene concepción inconstitucional, a juicio de juristas de ñeque, cuyo brazo fuerte es precisamente el estudio y análisis de nuestra Carta Magna. Encuentran contradicciones de entrada, referidas al hecho que los jubilados y pensionados están exonerados por mandato de la Constitución vigente.

La acción de tenerlos afectos al tristemente célebre Impuesto sobre la Renta (lSR), viene a ser una mala intención. Se supone que entre jubilados y pensionados existe enorme diferencia en su cuantía. Jubilados de a pie perciben exigua cantidad, mientras tanto gente de cuello blanco goza de grandes asignaciones, sobre todo si tuvieron desempeño en las Cortes y el IGSS.

Desde luego que el cargo donde fungieron fue de una alta posición, donde al término de su función laboral, también recibieron indemnización de gran suma. Exfuncionarios de los tres organismos estatales son «literalmente bañados en pisto» tocante a la jubilación. Los empleados de alto coturno del IGSS, en ningún momento sufren los embates de la actual crisis económica.

Es obvio y resulta una vez más evidente, digan lo que digan, que por siempre, tipo maldición gitana, tendrá presencia a fuer de protagonistas destacados, la diferencia entre unos y otros. Misma que durará campante hasta la consumación de los siglos, conforme a señalamientos en sucesión persistente que vienen a ser al final, relativo a renglones apocalípticos.

Esto, visto está en los actuales momentos que la ciudadanía también se muestra solidaria con el gravísimo problema que aludimos en esta nota periodística. La reacción de inmediato unió a diversos sectores del colectivo nacional en favor de jubilados y pensionados en jaque. No hay derecho claman afectados al respecto, evidencia la carencia total de humanidad para quienes hicieron sus mejores esfuerzos al servicio completo del Estado.

Después de dejar prácticamente su vida durante largos años, y ahora en condición de adultos mayores, ancianos urgidos de salir a flote, aunque sea en condición de verdadera sobrevivencia, en vez de un aumento justo y merecido, si esto no tiene solución favorable, quedaran sumidos en circunstancias adversas, sino nos dan, no nos quiten, repiten.

Me resisto a creer no tenga solución el asunto en cuestión, vale decir el caso sonado de jubilados y pensionados. Ojalá los diputados modifiquen el artículo qué impone tributo a los mismos y la exoneración alivie el penoso asunto. Quienes han externado su punto de vista recalcan que llora sangre.

Aludo con énfasis a la expresión valedera de que “errar es de humanos”, pero enmendar el desacierto, es de sabios. La existencia en general tiene luces y sombras, favorables unas y otras. Empero, las luces generan agrados, complacencias y constituyen claridad del pensamiento en beneficio de los demás. Aferrarnos a las sombras sin reconocer las fallas es malo.

Atinente al asunto de jubilados y pensionados, pendiente de la mejor salida creo distará de ser mero capricho. Sabido es que un diputado de la UNE de apellido Barrera rompen lanzas en apoyo al sector tantas veces mencionado. Tenemos esperanzas sus homólogos también se unan en el momento propicio, a sabiendas que irremisiblemente hay y llegarán a ser adultos mayores.

Quede claro, si, que ellos deben considerarse exonerados del paquetón tributario en poder del Congreso tomar en cuenta sin ambages que distan de pedir una limosna. Por el contrario, abogan que en ningún caso sufrirán menoscabo sus derechos adquiridos, en condición de guatemaltecos que pasan dificultades desde hace ratos, con sus mismas cuantías.