Ingobernabilidad o descalabro


«Cí­nico: un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada».

Oscar Wilde.

 

Difí­cil situación  vivimos los guatemaltecos. Cuando a más de hablar de ingobernabilidad, nos hallamos en  situaciones que nos hacen preguntarnos quién realmente manda en nuestro paí­s, y hacia dónde  estamos yendo.

Edith González

Escuchar a los funcionarios hacer denuncias de corrupción, y complicidad en asesinatos contra el Presidente  y la cúpula de mando empieza a volverse cotidiano, tanto como las muertes de conductores de autobuses, los niños fallecidos o huérfanos porque estaban en el lugar equivocado en el momento de una balacera y no digamos los asesinatos  de mujeres.

Un espacio muy importante en la vida  es un  marco  mí­nimo de seguridad, para trasladarse al trabajo sin como decí­an las abuelas: «Tener que andar confesado», porque nos pueden matar en un autobús, secuestrar en una esquina, asaltar en plena calle y encima de todo  perder el trabajo porque ante la crisis que avanza, los empresarios privados han empezado a recortar personal y el Gobierno a dar contratos de dos y cuatro meses, si bien va.

Pues  a  los despidos de personal, siguieron los recortes del presupuesto,  para todo lo que  los jefes consideran no  importante. Ahora los periódicos han sido sustituidos por el Internet para estar enterados de las noticias, muchos teléfonos celulares han pasado a ocupar las gavetas de los escritorios y en algunas oficinas los empleados deben hasta llevar su propio papel higiénico.

Lo peor  ocurre en el Instituto Nacional de Ciencias Forenses, INACIF, en donde a decir del ex ministro Cuevas, el Estado pone el cadáver, pero la institución además de los recortes ya efectuados a sus gastos, empieza a carecer de recursos para la compra de materiales utilizados en los procesos que allí­ se realizan, lo que representa un retraso en los requerimientos del Ministerio Público y en  el proceso de justicia.

Muchas mujeres ví­ctimas de violaciones o de padres irresponsables esperaban que esta institución ayudara a paliar sus penas realizando las pruebas de ADN, lo que efectivamente hacen, pero por la falta de recursos de la misma se debe  efectuar un cobro. Me pregunto si ante la crisis será necesario también pagar las autopsias, llevar las balas para las pruebas y hasta los guantes  para los   peritajes.

Y no es que los guatemaltecos estemos en contra de las familias que progresan, si es que lo hacen,  pero sí­ de la falta de transparencia, de la instauración de programas nuevos y novedosos a costa de sacrificar lo existente, esencial e importante y sobre todo de la mala distribución en el gasto público y la falta de atención a la población  como en el caso del corredor seco, de donde se empieza a comentar que  la hambruna  será peor este año.