Tres de los cuatro semifinalistas de la Liga de Campeones son equipos de la Premier League, como en 2007 y 2008, pero Inglaterra teme que la crisis, el desplome de la libra esterlina y la subida de impuestos pongan fin a esa hegemonía.
El Barcelona, que sigue en liza en la máxima competición europea de clubes junto a Arsenal, Manchester United y Chelsea, tiene por delante una ardua tarea. Desde la victoria del Milan ante el Manchester en las semifinales de 2007, ningún club del continente ha eliminado a un equipo inglés.
Pero, según el entrenador del Arsenal, Arsí¨ne Wenger, ese «dominio se va a terminar» por culpa de la «nueva imposición tributaria y del desplome de la libra». «Sinceramente no creo que la Premier League vaya a conservar su calidad. Aprovechemos ahora», suspira el técnico francés.
Defensor de la desregulación de la economía deportiva y de un régimen impositivo indulgente con los futbolistas, Wenger advertía esta semana contra el aumento de los impuestos a los más ricos y del 50% sobre los ingresos ganados por encima de 150.000 libras anuales (170.000 euros).
Esa cantidad representa apenas una semana del sueldo de un futbolista estrella, por lo que un régimen impositivo semejante sería mucho más duro para los futbolistas que en España, Italia o Alemania.
«Los jugadores, como sus agentes, hacen cuentas. Pedirán más», avisa el dueño del Birmingham, David Sullivan, que también destaca el impacto del desplome de la libra respecto al euro, la moneda de referencia para la mayoría de los jugadores extranjeros.
Hace un año atraer a Kaká parecía realista. Para competir con los 175.000 euros semanales que paga al parecer el Milan al brasileño, bastarían 120.000 libras. Ahora hacen falta casi 160.000.
El Liverpool invirtió 27 millones de libras en comprar al Atlético Madrid a Fernando Torres en julio de 2007. Hoy tendría que pagar 35 millones.
Alex Ferguson, entrenador del vigente campeón Manchester United, parece resignado. «El nivel general, el dinero de los derechos televisivos y la presencia de los mejores futbolistas del mundo hacen de los ingleses candidatos muy sólidos en las competiciones europeas. Pero son ciclos. Hace nueve años había tres semifinalistas españoles», dice.
Pero no todos comparten ese pesimismo. La abogada Amanda Staveley, envuelta en la compra del Manchester City por parte de la familia reinante en Abu Dhabi en 2008 asegura que «la bajada de la libra atrajo al Reino Unido inmensas sumas de dinero y el fútbol no es una excepción. Comprar clubes es más barato».
En cuanto a los jugadores, «pueden permitirse pagar un buen asesor fiscal», y la Premier League, por su parte, «puede asumir una libra débil y un aumento de los impuestos», opina.
De hecho, un relativo debilitamiento no disgustaría a quienes, dentro de las propias instancias directivas, están preocupados por la pérdida de interés por las competiciones que, en su opinión, generaría una hegemonía duradera de los ingleses en Europa.
«La Premier League acaba de vivir diez-quince años magníficos, durante los que ha impuesto un dominio total», celebra Sullivan. «Si hay una corrección, no somos los más indicados para quejarnos. Eso equilibraría las cosas», asegura.