Informe de la UE advierte que la pobreza infantil no disminuye


Uno de cada cinco niños en Europa corre el riesgo de ser pobre, un porcentaje que no ha cambiado desde 2000 a pesar de las mejoras experimentadas en el mercado laboral, según un estudio difundido hoy por la Comisión Europea.


«El riesgo de pobreza infantil en la Unión Europea, situado en un 19%, supera el de la población en general. Este í­ndice se acerca al 30% en los paí­ses más afectados», indica Bruselas en un informe sobre «protección social e inclusión social».

El estudio se centra en las prioridades y los avances en los ámbitos de la pobreza infantil, la prolongación de la vida laboral, la oferta de regí­menes de pensión privados, las desigualdades en materia de salud y los cuidados de larga duración.

«De los 78 millones de europeos que corren riesgo de pobreza, 19 millones son niños», señala el informe de Bruselas, que propone reforzar «las polí­ticas de inclusión y lucha contra la discriminación, especialmente de los inmigrantes y sus descendientes y de las minorí­as étnicas».

El estudio recuerda que aproximadamente un 10% de los niños europeos viven en hogares en los que no trabaja ningún miembro de la familia, y que las ayudas sociales reducen en un 44% el riesgo de pobreza infantil.

Si la Comisión Europea destaca que las reformas en materia de protección social y las polí­ticas activas de inclusión social han contribuido claramente a alcanzar mayores cuotas de crecimiento y empleo, aún queda mucho camino por delante en ese sector.

«Un buen crecimiento y la creación de empleo no mejorarán automáticamente la situación de los más marginados de nuestras sociedades. Necesitamos polí­ticas combinadas para incluir plenamente a los más vulnerables», dijo el comisario europeo de Empleo y Asuntos Sociales, Vladimir Spidla.

Según las cifras del informe, las tasas de empleo han aumentado en todas las categorí­as de trabajadores de más edad, pasando de 38% en 2001 al 44% en 2006 para la franja 55-64 años.

La Comisión señaló que nueve paí­ses (Dinamarca, Estonia, Irlanda, Chipre, Letonia, Portugal, Finlandia, Suecia y Reino Unido) alcanzaron el objetivo del 50% establecido por la Agenda de Lisboa para 2010, aunque en otros sigue siendo de apenas un 30%.

El informe también hace hincapié en las diferencias en las polí­ticas sociales y su influencia en la salud.

«En la actualidad se acusan grandes desigualdades de salud en la UE, donde la esperanza de vida de los hombres oscila entre 65,3 años (Lituania) y 78,8 años (Chipre y Suecia) y la de las mujeres oscila entre 76,2 (Rumaní­a) y 84,4 (Francia)», explica el estudio.

En ese marco, se afirma que los cambios demográficos y sociales suponen «un aumento de la necesidad de cuidados de larga duración».