Primero fueron las reformas en el diario y la radio oficial, luego la creación de un programa radial semanal que saltó a la pantalla chica y por último, la creación de una agencia de noticias -muy al estilo sudamericano y con un toque bolivariano- y en la mira está la televisión. El gobierno de ílvaro Colom impulsa cambios en la prensa estatal que dividen a la opinión de los expertos sobre lo que debería ser la política de comunicación oficial, pero que coinciden en que la información es una herramienta que se traduce en poder para quien la maneja.
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El manejo de los medios de comunicación oficiales siempre da de qué hablar, y no sólo en Guatemala. El fortalecimiento de la prensa, radio y televisión estatal es una práctica común en Latinoamérica, donde los gobiernos intentan competir con los medios de comunicación tradicionales ante las divisiones ideológicas y políticas que los enfrentan.
Pero el pulso mediático entre el sector público y privado puede rebasar el límite de lo que debería ser un ejercicio democrático y balanceado en el manejo de la información, al punto que el «mensaje» se convierte en una herramienta para manipular la opinión pública y hacer proselitismo oficial.
El estudio «Luz, cámara… ¡Gobiernen!», de Martín Dintale y Alejandra Gallo, ofrece una perspectiva sobre los «nuevos paradigmas de la comunicación presidencial en América Latina», al tiempo que revisa, entre otros, los casos de Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador y México, en materia de comunicación oficial.
Uno de los casos más sobresalientes es el de Venezuela. «El gobierno de Chávez ha creado una superestructura estatal para manejar la información oficial. Existe un Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información que tiene varias direcciones y una abultada lista de empleados».
El estudio resalta la extrema importancia que el presidente venezolano Hugo Chávez le otorga a la estructura estatal de información, al tiempo que es el «único vocero y toda la transmisión de información siempre la define él mismo», lo cual no tendría nada de malo, de no ser porque esta política se acompaña de un «ataque sistemático del enemigo», según el citado analista político y militante bolivariano, Modesto Guerrero.
Esto porque Venezuela, además de fortalecer el sistema de comunicación, ataca a la prensa independiente, como en el caso de los enfrentamientos con la televisora Globovisión y el diario El Nacional, lo cual pone en entredicho su misión de centralizar la información para el pueblo venezolano.
Distinto es el caso de Argentina, donde el matrimonio presidencial de Néstor y Cristina Kirchner, aunque critica, no ataca de frente el ejercicio del periodismo privado, pero en cambio acusa al principal diario de apropiarse de una productora de papel durante el conflicto civil en ese país.
La libertad de prensa, en este caso, según el estudio, estaría amenazada también por los mecanismos utilizados para retener el poder mediático, además del reparto discrecional de la publicidad oficial.
Aún más compleja es la situación de Brasil, donde el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lejos de comprar medios o explotar los medios estatales, se acercó a los propietarios de los medios, aunque no descuidó la televisión oficial. Es un caso distinto de manipulación del «mensaje oficial».
OFICIALISMO GUATEMALTECO
En Guatemala, el régimen del presidente ílvaro Colom se inclinó por fortalecer los medios de comunicación oficiales, luego de su «divorcio» con la prensa tradicional, aunque mantiene vínculos fuertes con la televisión abierta y los medios afines a esta.
En primera medida se renovó con una importante inyección de capital el Diario de Centro América y la radio TGW, de carácter gubernamental, que continuó con el lanzamiento del programa radial Despacho Presidencial, dirigido por el mandatario, el secretario de Comunicación Social, Ronaldo Robles y el portavoz, Giuseppe Calvinisti.
El último giro en la política de comunicación fue la creación de la Agencia Guatemalteca de Noticias, AGN, para la que no tardaron las críticas por su semejanza con la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), la productora de mensajes oficialistas en Venezuela.
Robles explicó que la AGN es dirigida por el periodista Fredy Portillo y es asesorada por la agencia argentina Telam y la misma ABN, y agregó que no se trata de una competencia contra los medios de comunicación existentes, pues simplemente se trata de «un complemento informativo para entender la realidad nacional».
«Junto al Diario de Centro América y la radio nacional TGW, la AGN forma parte del sistema de información pública, para que los ciudadanos no sean sólo consumidores de información», indicó el Secretario de Comunicación, afirmando que, posteriormente, el Gobierno aspirará a transmitir la información por medio de la televisión.
En la inauguración del sistema informativo, Colom expresó que la AGN buscará «democratizar la información noticiosa (…) Guatemala es un país de rumores y de creación de fantasmas. La única forma de transformar esa cultura es tener una información completa y ese es uno de los objetivos; es toda una red de información que se está construyendo».
Aunque los sistemas informativos oficialistas son comunes en varios países de América Latina, la agencia oficialista no dejó de despertar inquietudes en la sociedad, incluso en políticos de izquierda.
Héctor Nuila, diputado por la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), comenta que la polémica se centra en que la iniciativa del gobierno de Colom podría tratarse de una iniciativa para difundir «noticias puramente gubernamentales».
«Entonces el espacio de la libre noticia no queda muy claro. Ojalá tenga un margen de amplitud bastante grande, para que no solo el Gobierno sea fuente de noticia. Este nuevo medio de información tiene que ser de criterio bastante amplio y sobre todo, democrático», sentenció el legislador, al ser consultado sobre sus expectativas por el funcionamiento de la AGN.
Pero el tema cobra mayor importancia cuando el fortalecimiento de la comunicación oficial se produce un año antes de las elecciones generales, para las que se espera como candidata oficial a la primera dama, Sandra Torres, y por consiguiente, un fuerte pulso mediático entre el oficialismo y la oposición. Manfredo Marroquín, de la organización Acción Ciudadana, destacó que el concepto de la AGN «es muy bueno», aunque todavía falta constatar que no implique la transmisión de noticias oficiosas, es decir, de noticias puramente gubernamentales, por que de ser así «sería un mal gasto, una inversión malísima»
Sobre la perspectiva oficialista, Marroquín destacó que «esperamos que no se trate solo de propaganda».
VIGILANCIA
Ileana Alamilla, directora del Centro de Reportes Informativos Sobre Guatemala (Cerigua), opina que cualquier «Estado tiene el derecho de hacer uso de los medios de comunicación a su alcance, o de crear los que considere necesarios para poder trasladarle a la ciudadanía información sobre las acciones que hace el Gobierno, en relación con su función pública»
«Deberían de haber medios públicos. Suscribo la necesidad de que el Estado propicie la creación de medios públicos y con esto me refiero a medios en donde diferentes sectores sociales puedan colocar sus puntos de vista, sus ideas y sus demandas, porque esto es un derecho ciudadano. Todos los gobiernos, salvo algunos, donde los medios han estado plegados con ellos, se quejan de que la prensa no les cubre suficientemente», comenta la periodista.
Sin embargo, Alamilla despierta una voz de alerta y de vigilancia para que los medios no se utilicen «con fines proselitistas o partidarios, y que realmente sea una información de utilidad nacional (…) que sean temas que a la ciudadanía le interesen y que abran voces en otros sectores y que sea un proyecto transparente».
La comunicadora considera que hay que observar y vigilar para «no permitir, desde ningún punto de vista, que cierren las fuentes oficiales y que pretendan obligarnos a recurrir a sus medios de prensa para poder obtener las informaciones a las que todos tenemos derecho, tanto periodistas como la población en general».
Héctor Nuila
Diputado