Inflación y especulación


Miguel-Saquimux-2012

En los últimos años se ha acentuado una crisis en lo que a escalada de precios se refiere, o lo que en economía se le conoce como inflación, que no es más que el alza general sostenida de los precios. Sin embargo, en algunas ocasiones el alza de precios no es originada por las fuerzas que generan la inflación, sino más bien es ocasionada por la especulación de ciertos distribuidores o productores, que aprovechan cualquier oportunidad para obtener las máximas ganancias.

Miguel Saquimux Contreras


Desde hace ya unas décadas, el poder adquisitivo de los salarios ha venido de menos a nada, y como lo hemos señalado en este espacio en oportunidades anteriores, los ingresos de la mayoría de la población cada vez distan más del mínimo de consumo al que debería aspirar una familia. A eso se le suma que el consumidor debe cargar con las fallas de mercado que existen en la economía guatemalteca, como los son los monopolios y oligopolios.

En ciertas situaciones, es justificable el alza de los precios y máxime cuando las razones son ajenas a la economía nacional. Lo anterior puede ejemplificarse en lo que algunos nombran como “inflación importada”. Este  fenómeno afecta principalmente a las economías con alta dependencia del dólar, pero en especial a las pequeñas y abiertas; para darse una idea de cómo se materializa esto en la práctica, podría observarse la situación de los combustibles, en lo que se debería mencionar que en la última semana se registraron dos ascensos que al final se traducen en una alza de Q2.20 para las gasolinas y Q.0.80 en el diesel, es decir que derivado de este factor exógeno a la economía guatemalteca, habrá escalada de precios, puesto que, una alza en los combustibles aumenta los precios en general.
Sería imprudente no mencionar que en otras ocasiones tanto los expendedores nacionales como los grandes distribuidores de combustible a nivel mundial, o incluso la misma Organización de Países Exportadores de Petróleo –OPEP–, se benefician de cualquier coyuntura para elevar los precios. Un clásico escenario que se vive periódicamente en Guatemala y que constituye una razón de descontento en los consumidores, es el perverso juego que implantan algunos expendedores, en donde a cualquier señal de elevación de precios lo hacen efectivo inmediatamente, aunque hayan comprado ese producto a más bajo precio, mientras que para un descenso esperan un tiempo considerable.

Así podría mencionarse lo que ocurre en varias esferas del consumo, y como se resaltó al principio, esto también sucede con la venta de alimentos, en donde la escalada de los precios de las carnes, granos básicos, frutas, verduras, etc. obedece en muchos casos, a los amplios márgenes de ganancia a los que los distribuidores están acostumbrados a obtener, dejándole una miseria al pequeño productor nacional.

Las soluciones deben ser múltiples para eliminar las fallas de mercado que tanto daño le hacen a las economías que aspiran a ubicarse como sistemas de “libre mercado”. Para ello debe empezarse por que el Gobierno no sea un obstáculo a la inversión, puesto que  en Guatemala esto empieza por la burocracia existente en la apertura de una pyme, pasando por las inadecuadas políticas monetarias encarecedoras de dinero, al manejar altas tasas de interés en el sistema. De no moderarse la inflación y la especulación, los más dañados serán los de siempre, el sector con menores ingresos.