Hace algunos días un catedrático me preguntaba como consideraba mi columna. Hube en un instante, mentalmente, que confrontar la respuesta conmigo mismo. Y con sinceridad responder: selectiva, dirigida a un lector que para poder comprenderme debe de poseer un grado de información sobre geopolítica, economía y al día acerca de la situación que prevalece en este conflictivo mundo.
Junto a la respuesta, debí preguntarme a mí mismo, sabiendo que me interesa especialmente la problemática de mi tierra y sus posibilidades de desarrollo, si el enfoque para poder contestar a esas incógnitas, debiera ser utilizando el método inductivo o deductivo. Si debemos de visualizar nuestra problemática y realidad actual, a partir de ella para luego confrontarla con la que vive nuestro mundo, o al contrario, desde la realidad y problemática mundial, que vive una crisis global, para luego poder encontrar desde ella los problemas que confronta nuestro país para alcanzar su desarrollo.
Recordé, por ejemplo, el impacto que hará algunos años produjo el famoso video de Al Gore, en el que denunciaba, en un extenso tour por las principales ciudades del mundo, el calentamiento global y las consecuencias que él acarrearía. Y recordé como, poco tiempo después un grupo de renombrados científicos, rebatía sus puntos de vista, alegando que era falso el que las emanaciones de dióxido de carbono habían alcanzado un punto jamás alcanzado. Las mediciones que ellos presentaban demostraban, amparados en bases estrictamente científicas que ello no correspondía a la realidad.
Los marcados fenómenos climáticos que se han producido de ese momento para acá, pareciera que respaldaran los alegatos de quien fuera Vicepresidente de los Estados Unidos de América, más las recientes revelaciones acerca del programa impulsado por ese país, para poder inducir cambios climáticos, tsunamis o movimientos telúricos de la fuerza del que impactara Haití, nos hace dudar, no solamente de la veracidad de los asertos planteados por Gore, sino de la orientación que de allí para acá, han tenido miles de agrupaciones ambientalistas, que, en base a esa información, han dirigido sus gruesísimas baterías en contra del desarrollo de zonas y proyectos necesarios para impulsar el desarrollo de nuestra tierra. Nos hace pensar que el genio humano, en el uso de la tecnología desarrollada, en su afán de arrancar al universo sus secretos, pone estos al servicio de quienes produjeron el famoso Memorial de Seguridad 200 (el cual vengo citando de hace años) y que pretende, mediante una diabólica política poblacional, reducir la población mundial, de tal manera que garantice para los países industrializados, la utilización de los escasos recursos del planeta.
¿Para beneficio de quién debemos preservar; para nosotros o para quienes planearon desde finales del siglo XIX fracturar nuestro continente en 31 países, para poder controlar los recursos naturales?…Nuestra cultura ancestral que posee, no solamente una clara visión de respeto, y dimensión acerca del uso y administración de los recursos naturales ¿no deberíamos aplicarlos en lugar de crear «zonas protegidas»…Protegidas para quién?
¿De dónde provienen las cuantiosas y millonarias asignaciones que alimentan el ejército de ONG´s que dedican su tiempo a estos menesteres ?…¿del World Wild Fund, juguete del príncipe Felipe, quién ha demostrado en sus intervenciones poseer una clara mentalidad fascista?…¿ Del financiamiento de la Organización Soros, que coincide en sus objetivos con los del WWF, de sus superiores?….¿De quienes han implementado el MNS200?..¿De quienes inventaron el fantasma de la pandemia de la gripe AHN1 (o algo parecido) para inducir a un mundo en pánico, a la compra de miles de millones de dólares en una vacuna producida por laboratorios cuyo principal accionista lo es el ex secretario de la Defensa estadounidense, el genocida Ronald Rumsfeld?
Así, nuestra duda se mantiene, ¿método de análisis, inductivo o deductivo?