Indí­genas se vuelcan a las urnas en elección


Para el indí­gena quiché Alfredo López, de 46 años, es una «gran alegrí­a» participar en la «gran fiesta de las elecciones» de Guatemala, pues todaví­a tiene vivo en el recuerdo el miedo que sentí­a durante la guerra (1960-96) que se ensañó con esta región.


«Antes era completamente triste y muchos preferí­an no venir y los que lo hací­amos vení­amos con miedo. Ahora ha habido un cambio en la vida y ojalá que esto siga», dice.

López salió de su casa en el vecino San Pablo Jocopilas a las seis de la mañana para estar en la apertura de las urnas, tras caminar durante más de media hora.

Y es que las filas han empezado en muchas de las 13.756 juntas receptoras de votos instaladas en el paí­s -casi el doble que en comicios anteriores marcados por una abstención del 47,5%- mucho antes de la apertura de las urnas a las 07h00 (13H00 GMT), en que casi 6 millones de guatemaltecos estaban llamados a elegir a los futuros presidente y vicepresidente, y renovar el Congreso y las alcaldí­as del paí­s.

Aunque no todos tení­an claro hasta el último momento por quién iban a votar si resistí­an a la amenaza de la lluvia.

En su estreno, Vicenta Chan, indí­gena de 19 años, acudió a esta junta receptora de San Pedro Jocopilas, en el departamento de Quiché (suroeste), porque quiere votar, pero iba a esperar a «ver las caras (de los candidatos) en las papeletas» antes de tachar una de las casillas.

«Si sigue la llovizna, voy a esperar un momento, pero si arrecia me iré porque no quiero mojarme», declaró a la AFP.

La espera en este colegio electoral de San Pedro, con 40.000 habitantes de los que sólo 12.400 están en el censo electoral, era de media hora.

Los votantes han venido acompañados por su numerosa prole, que juega en las canchas deportivas vigilados por uno de sus progenitores mientras el otro hace fila para llegar hasta las urnas.

Es el caso de Juan -no quiso dar su apellido- quien tras votar porque «oí­ que habí­a elecciones», esperaba a que su esposa hiciera lo mismo para poder regresar a casa.

Pese a que el 60% de las violaciones de los derechos humanos en Quiché, de 655.000 habitantes, se perpetraron durante la dictadura de Efraí­n Rí­os Montt (1982-83), el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) del general controla casi la mitad de las alcaldí­as en este departamento.

El jefe de la misión de Observación de la Unión Europea, Wolfang Kreissl-Dí¶rfler, quien visitó San Pedro Jocopilas durante un recorrido de verificación por varios centros electorales del paí­s, informó que faltaban 20 ó 25 papeletas.

También recibió una queja de Rosalina Hernández, fiscal de la Unión Nacional de la Esperanza (UNE), del socialdemócrata ílvaro Colom y favorito en las elecciones presidenciales, por las amenazas de miembros del FRG de tomar represalias contra los votantes que voten por otra formación, lo que iban a saber con ayuda de cámaras.

El emisario, no obstante, hizo un balance positivo sobre la primera mitad de la jornada de votaciones, porque no se han registrado problemas graves.

Kreissl-Dí¶rfler se mostró satisfecho por el hecho de que el 45% de los presidentes de mesa sean mujeres y que en un 90% de los centros hay presencia policial.