Indí­genas se quejan de exclusión en participación


Margarita Loyos, originaria de Panzós, Alta Verapaz, de la Asociación Polochic Sin Tierra, denunció que en las reuniones con autoridades municipales sólo a los hombres ladinos se les permite estar en la mesa y discutir, mientras que a las mujeres indí­genas las relegan a un espacio alejado.

Ligia Flores
lflores@lahora.com.gt

í‰sta es una escena común, y es más evidente hoy, cuando se conmemora el Dí­a Internacional de la Ciudadaní­a de las Mujeres.

A criterio de Irene Barrientos, del Comité de Unidad Campesina (CUC), existen condiciones estructurales en las relaciones sociales y desde las instituciones de Estado que les impiden el goce pleno de su ciudadaní­a.

Por ello, mujeres indí­genas y campesinas organizadas consideran que la aprobación de la Ley de Desarrollo Rural Integral representa una oportunidad para ejercer su ciudadaní­a, ya que ellas son las más excluidas y discriminadas por el Estado.

«Las mujeres indí­genas y campesinas tienen una serie de obligaciones pero ejercen muy poco sus derechos porque muchas de ellas no los conocen, como producto de los roles que la sociedad nos asigna a hombres y mujeres», dijo Barrientos.

A criterio de la entrevistada, al contar con un marco jurí­dico como la Polí­tica y la Ley de Desarrollo Rural Integral, las mujeres indí­genas y campesinas ejercerí­an su ciudadaní­a al plantear sus necesidades para que poco a poco asuman un rol más protagónico.

«Son una oportunidad porque son integrales, no solo se refiere a tierra para producir sino la equidad en la distribución de la riqueza y en la toma de decisiones», concluyó.