Indí­genas piden participación en los procesos de integración


Una indí­gena guatemalteca se encamina a participar en la IV Cumbre de los Pueblos Indí­genas que se llevó a cabo el fin de semana pasado en Puno, Perú. FOTO LA HORA: AFP JAIME RAZURI

Dirigentes indí­genas centroamericanos reclamaron ayer, en Panamá, mayores oportunidades para formar parte del proceso de integración regional, participar en la toma de decisiones y tener acceso al desarrollo desde su filosofí­a de vida y cultura.


Los indí­genas plantearon el tema durante el lanzamiento, en Panamá, de un portal cultural en internet, financiado por la Unión Europea a través del Programa de Apoyo a la Integración Centroamericana, integrado por un millar de entidades culturales de los paí­ses del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).

«Los indí­genas estamos afectados por el proceso de integración centroamericano, porque no ha habido una mayor incidencia de los pueblos indí­genas en este proceso», dijo Rubén Carpintero, de la etnia Ngí¶be-Buglé de Panamá.

Carpintero pidió una mayor participación indí­gena en la integración para que se «respeten los derechos de los pueblos indí­genas, como el derecho a tener un territorio en cada paí­s, y que no se exploten nuestros recursos naturales» con construcciones de plantas hidroeléctricas o actividades mineras.

«Necesitamos que nos escuchen y que reconozcan que nosotros también formamos parte de Centroamérica y no podemos estar fuera de este marco de integración que se está implementando», reclamó Melchor Aguaré, un maya-quiché de Guatemala.

Para Aguaré, las autoridades quieren que los indí­genas se integren a la forma de vida occidental, «cuando nosotros tenemos nuestro propio esquema, nuestra forma propia de organización y entender la vida», por lo que pidió que se tome como base para la integración la cultura indí­gena.

«Pero cultura no es únicamente danzas o folclorismo, sino que es todo, desde nuestra identidad y filosofí­a de vida hasta nuestro idioma y el respeto a los elementos de la madre naturaleza», dijo.

Según Alancay Morales, un indí­gena brunka de Costa Rica y miembro de la Red Centroamericana de Juventud Indí­gena, es incongruente, por ejemplo, que se estudie un pasaporte común para la región cuando muchos indí­genas ni siquiera salen de sus comunidades.

«Los beneficios de la integración deben llegar a las bases, porque si se mantienen en una élite no se va a sentir esa identidad Centroamérica», dijo.

«Lo que tienen que aceptar es que somos diferentes y que deben dejar de mirarnos como ví­ctimas. Tienen que tratarnos de tú a tú», dijo Diguar Sapir, un indí­gena kuna de Panamá.

«Antes de que invitaran la palabra integración los pueblos indí­genas ya estábamos integrados espiritualmente. Entonces vino la imposición de otra cultura extraña que nos desintegró y ahora vuelven a decir que tenemos que integrarnos», se lamentó Sapir.

«La integración es muy difí­cil porque los que no son indí­genas no nos asimilan como somos con nuestra propia cosmovisión y nuestra propia espiritualidad», dijo Aura Lila, una indí­gena miskito del Caribe nicaragí¼ense y representante de la Coordinadora de Juventud ante el Consejo Consultivo del SICA.

En América Latina, la población indí­gena representa 10% del total y existen unos 700 pueblos autóctonos, la mayorí­a en situación de pobreza, según Naciones Unidas.

El portal cultural fue lanzado en Rí­o Hato, un resort en la costa panameña del Pací­fico, 100 km al suroeste de la capital.