Esperanzados con un milagro que les devuelva la visión, cientos de indígenas abarrotan un salón comunal convertido en clínica para que médicos cubanos los examinen y determinen si necesitan una operación o medicina para volver a ver.



«Primeramente, Dios, voy a ver mejor ya operada, pero no sé si pueda aguantar» el procedimiento, relata a la agencia France Press Emilia Hernández, de 84 años, tras el diagnóstico del médico cubano Abel Ferrer, quien le notificó que necesita una cirugía por padecer de cataratas en los dos ojos.
Sin embargo, su principal preocupación no es la operación, sino quien acompañará a su esposo, de 86 años, desde la empobrecida aldea de San Mateo a la cercana Antigua Guatemala a una revisión médica al seguro social a finales de febrero, fecha en que debería entrar al quirófano.
Otras mujeres, algunas con sus niños en brazos, esperan impacientes en rústicas bancas de madera la llamada de una asistente para ingresar a la pequeña e improvisada clínica, donde dos médicos cubanos de la «Operación Milagro» realizan las consultas.
La enfermedades más comunes son cataratas, glaucomas, terigión, triquiásis, ectropión, entropión y chalazión, precisa Ferrer, encargado de esta jornada médica.
«Los ojos me arden y me lloran mucho, me pasa una cosa blanca por los ojos pero no me sale nada. Hasta hoy no he ido a ningún lugar porque aquí no hay nada (clínicas), me cuesta mucho y no tengo pisto (dinero)», comenta Timotea Pérez, de 66 años, al acudir en silla de ruedas al Centro Comunitario de San Mateo.
«Vine porque quiero ver mejor, ojalá me puedan curar y seguir con mi familia», agrega, tras indicar que tiene más de 50 nietos y seis bisnietos, pues «fueron 11 criaturas (hijos) las que Dios me regaló»: 8 mujeres y 3 hombres, todos casados y con hijos.
«Primero, Dios, me den algún remedio, porque no tengo pisto, somos pobres», confiesa María Manuela, de 33 años, al esperar su turno y reconocer que su esposo como herrero gana muy poco en esta aldea dedicada a la agricultura, especialmente a la siembra de arveja china y ejotes que comercializa una empresa de exportación.
En los tres días de la primera campaña médica han acudido unas 660 personas, en su gran mayoría mujeres indígenas de la etnia k»chiquel, a las que han recomendado unas 150 cirugías, precisa Ferrer.
En los tres años de funcionamiento de «Operación Milagro» se han efectuado unas 42.000 operaciones en Guatemala, mientras que otras 1.300 personas han sido enviadas a Cuba, detalla otro galeno, Abel Barrios.
El 98% de los diagnosticados para la operación atienden el llamado, afirma.
La rústica clínica la equiparon solo con un oftalmoscopio y una lámpara de hendidura para hacer los exámenes, luego las personas que van a ser operadas serán trasladadas a la ciudad de Escuintla, unos 30 km al sur de Antigua Guatemala, donde está uno de los cinco centros quirúrgicos cubanos.
Tanto los médicos como el equipo quirúrgico son aportados por Cuba, mientras que los gobiernos locales guatemaltecos se encargan del transporte y alimentación de los pacientes.
En Guatemala trabajan 84 médicos cubanos en la Operación Milagro, que ya funciona en 37 países de Latinoamérica y Africa.
Este proyecto fue una iniciativa del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y secundada por el histórico líder cubano Fidel Castro, cuando todavía era presidente.
«Estamos orgullosos de nuestra labor, es algo profundo, porque tenemos la convicción desde siempre, que es brindar salud gratuita los pobres», afirmó Barrios.
La labor de los cubanos en Guatemala se centra en las áreas rurales, en un país donde la pobreza supera al 50% de los 13 millones de habitantes, especialmente entre indígenas que representan más del 42% de la población.