Increí­ble desconocimiento de la nomenclatura citadina


Como resultado de la interacción entre maestros y maestras de educación primaria urbana de esta ciudad de Guatemala, pude darme cuenta, en vivo y a todo color, de la falta de una circunstancia tan elemental en la cultura general del sector docente capitalino como lo es la falta de conocimiento de la nomenclatura citadina.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Para dicho sector que se dedica a la enseñanza es menester conocer, por lo menos, dónde viven; la ubicación de las zonas capitalinas, la identificación de los puntos cardinales y, sobre todo, la ubicación de las instituciones gubernamentales. Lo anterior, deviene a que el sector docente público y privado que cuenta con menos de 30 años de edad, desconoce por completo la historia de la ciudad de Guatemala, la ubicación de las zonas y el nombre de los barrios; lo cual no les permite tener una cultura general para instruir en los centros educativos, también padecen de ese mal: la incultura geográfica, los mentores mayores lo cual limita sus acciones en el desarrollo de la enseñanza, porque, ¿cómo va a enseñar algo que no conoce? Y por si no me lo cree, platique con algunos docentes de diferentes centros educativos y usted podrá corroborar lo antes dicho. El analfabetismo de la ubicación anterior, no es patrimonio solo del sector docente; la Policí­a Municipal de Tránsito y la Policí­a Nacional Civil se lucen con su ignorancia supina cuando algún peatón pregunta por una dirección especí­fica; no saben explicar porque no conocen; no conocen porque no se les enseñó ni mapeo ni ploteo de la ciudad, da vergí¼enza y pena escuchar la forma cantinflesca en que «guí­an» a las personas quienes requieren información. Ahora, los pilotos de los buses urbanos de la ciudad capital ya no tienen que tener una cultura medio general, porque hoy se suben a su bus y de forma cuasi automática saben a dónde van y cómo regresar con los atajos correspondientes; pero que sepan el nombre y ubicación de barrios y zonas es muy pero muy difí­cil; ello es el reflejo del descuido educativo en la formación primaria, descuido que, insisto, no lo enseñan porque no lo conocen. Quienes tal vez, medio se salvan, son los taxistas, quienes aprendieron de forma empí­rica y por verdadera necesidad a retener cierta información de cada viaje realizado, pero de que lo hayan aprendido en la escuela… lo dudo muchí­simo, porque la mayorí­a son personas provenientes del interior del paí­s, quienes conocen «a troche y moche», pero conocen. Valdrí­a la pena que se retomara en los contenidos del CNB (Currí­culum Nacional Base) ese aspecto que parece tan sencillo, pero que es fundamental en la formación académica de la población estudiantil a nivel primario. ESTO ES PARTE DE LA EDUCACIí“N, Oj Alá el Ministerio de Educación tome en cuenta este aporte para subsanar la deficiencia descrita.