Inconformidad con la designación de Alcaldes auxiliares capitalinos


francisco-caceres

Un día de estos al alcalde Arzú se le ocurrió cambiar a sus Alcaldes auxiliares dándole el barniz democrático y legal que acostumbra, aduciendo que no hacían bien su trabajo y que para el cargo requería de gente que pudiera ejercer sus funciones a tiempo completo.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


Múltiples quejas me han hecho llegar varios vecinos porque tal objetivo no se alcanzó y en cambio sí logró acabar con el servicio civil ad honórem dejándolo jugosamente remunerado, como que no hubo tal elección, sino dictatoriales designaciones recaídas en algunos funcionarios municipales que ya percibían buenos sueldos y a otros, para compensar sus vanos esfuerzos por alcanzar puestos de elección popular por su aplastante derrota.

Es  lógica entonces la tristeza y frustración de los vecinos al ver que el municipio seguirá padeciendo el abandono de vitales programas de servicio colectivo, entre otros, un pésimo transporte colectivo; deficiente recolección y procesamiento de la basura; la ausencia generalizada de agua potable; la desesperante anarquía en el tránsito de vehículos automotores; el mal estado de aceras, calles y avenidas; porque continúe el mal manejo de fondos públicos, como que en materia democrática sigamos en retroceso.
    El alcalde Arzú fue reelecto el año pasado por las minorías y ahora logra, con el cambio de los Alcaldes auxiliares, la frustración  generalizada de los vecinos al no sentirse legítimamente representados. Lo mismo que ocurre con los diputados. Cuando preguntamos a cualquier ciudadano  ¿Quién lo representa en el Congreso de la República? La respuesta es la misma, que puso en la papeleta una equis sobre un símbolo partidario, pero sin conocer a ninguno de los propuestos en planilla, lo que le imposibilita calificar a alguien como “su” representante.
    ¿Qué significado podrá entonces tener la democracia para los vecinos del Municipio Guatemala, cuando la mayoría de Alcaldes auxiliares ni siquiera son vecinos de la  zona y cuando se aprecia el descaro de utilizar la infraestructura municipal para actividades proselitistas? Resulta entonces lógico el disgusto de los vecinos ante otra despótica actitud de su Alcalde haciendo cambios intempestivos en el procedimiento establecido para seleccionarlos, lo que provoca  terminar de politizar el único destello que quedaba de participación ciudadana en la toma de decisiones sobre los asuntos que directa o indirectamente le afecten.
   
La inconformidad de los vecinos ha llegado a la desesperación por haberse roto abruptamente la comunicación con sus autoridades ediles; porque siguen evadiendo descaradamente sus responsabilidades; porque sus peticiones o gestiones no merecen ni la elemental respuesta; porque en algunas dependencias se continúe con la pésima atención y  porque se haya creado la “innovadora Regencia del Norte” con el único propósito de capitalizar el inmenso caudal político de la abandonada y poblada zona  que tuvo el arrojo y valentía de votar en contra del reelecto Alcalde. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aceptando vivir dentro del marco de violación a la ley en aberrante impunidad?