Incomparable


El recuerdo para Israel y los israelitas debe permanecer en su memoria; desquiciados mentales como Hitler y su Holocausto no podrí­a ser olvidado por esa gran nación que lo padeció en carne propia.

Carlos Asturias

La propia reconstrucción del Estado de Israel fue un milagro y demostró al mundo lo que los israelitas son capaces de hacer, los guatemaltecos pusieron su granito de arena y fue una gran ingeniera guatemalteca, la que brindó su colaboración en momentos que eran necesarios.

Vuelven ahora como una gran potencia económica, con recursos que invierten en infraestructura, sobre todo en paí­ses en donde la extrema pobreza campea a diestra y siniestra, Guatemala uno de ellos. El proyecto de financiar y construir la carretera de LA TRANSVERSAL DEL NORTE lo demuestra.

Invocando ese sufrimiento que sufrieron nos permitimos solicitar que en su desarrollo en Guatemala, no olviden las necesidades de trabajo de los guatemaltecos y que sean prioritariamente considerados en la ejecución y supervisión de dicho trabajo. La carretera Chimaltenango Tecpán no fue cuidadosamente contratada y se adjudico a una fantasma colombiana, que subarrendó todo en donde se construyó, los libros que presentaron eran eso, papeles, lo que se podrí­a haber hecho en un mejor tramo de asfalto, se diluyó en corrupción, la prueba esta a la vista y hubo que rehacer de nuevo con compañí­as nacionales.

La influencia israelí­ en Guatemala no deja duda alguna, y hasta el equipo que resguarda la seguridad de actual Presidente, está bajo su tutelaje, lo cual han llevado a cabo, sin lugar a dudas altamente satisfactorio.

El hecho de financiar el proyecto no es un juguete, y con toda la razón en el campo económico tienen que garantizarse la retribución honesta y acorde a la misma: con la visión de que se verí­a muy bien que el diseño no fuera hecho por el prestatario, sin la intervención de los grupos nacionales que pueden hacerlo, y si no tienen el equipo suficiente en lugar de seguir saturando el paí­s con equipo que queda después en abandono, estimularan el fortalecimiento de las nacionales, adjudicando tramos a varias que encontrarí­an la forma de invertir en paliar las necesidades locales en los tramos respectivos.

Solo el equipo que quedó y debiese salir o pagar los impuestos correspondientes de la construcción de CHIXOY, es inmenso, sin embargo, se quedó y de alguna forma la firma mexicana que lo trajo lo dejo en Guatemala.

No es querer aconsejar a alguien que posea la suficiente capacidad y conocimiento, es solo traerle a memoria el sufrimiento que les llevó a ser la potencia que ahora es.