Incidentes en Francia


Un policí­a observa la pared de una agencia bancaria, que sufrió parte de los enfrentamientos de anoche.

Un total de 25 policí­as heridos, dos de ellos de gravedad, 30 automóviles quemados y varios edificios incendiados dejaron los incidentes que se produjeron anoche en tres comunas de la periferia de Parí­s, tras la muerte de dos jóvenes.


Los incidentes se produjeron tras la muerte de Moushin, de 15 años, y su amigo Larami, de 16, cuando la mini-motocicleta en que circulaban se chocó con un vehí­culo de policí­a en circunstancias no dilucidadas en Villiers le Bel, a 20 km al norte de Parí­s.

El nuevo balance facilitado el lunes era de 25 policí­as y un bombero heridos. Dos de los policí­as se encuentran heridos de gravedad, y nueve personas han sido arrestadas.

Durante seis horas de violencia, al menos treinta vehí­culos, dos garajes y varias tiendas han sido incendiados. La comisarí­a de policí­a de Villiers le Bel fue incendiada y la de la cercana localidad de Arnouville saqueada. Además, la estación de Arnouville-Villiers le Bel, cerrada por precaución, también fue dañada.

La policí­a asegura que los jóvenes no respetaron la prioridad en un cruce al vehí­culo de policí­a, que circulaba «a la velocidad reglamentaria, sin sirena».

Algunos habitantes aseguraron que los policí­as son responsables del accidente.

Los dos jóvenes, que circulaban en una «mini-motocross», no llevaban casco, según varios testimonios.

Entre los policí­as heridos figuran el prefecto Paul Henri Trollé, al que se enfrentaron los jóvenes cuando se presentó poco después de la colisión mortal.

«Que se conozca la verdad o haremos justicia por nosotros mismos, señor», gritaban los jóvenes.

La fiscal de Pontoise (norte), localidad del departamento de Val d’Oise, al que pertenece Villiers le Bel, habló de «actos de disturbios» y anunció el lunes que ha pedido una investigación por «hechos de homicidio involuntario y de no asistencia a personas en peligro» a la inspección general de la policí­a nacional.

Omar Sehhouli, hermano de uno de los adolescentes muertos, declaró a la AFP que querí­a «ver condenados a todos los policí­as responsables» del accidente.

«Se trata de una actitud de no asistencia a una persona en peligro (…) Es, en un 100%, un error policial», añadió, asegurando que los agentes «no permanecieron en el lugar» de los hechos tras el choque.

Esta zona periférica de Parí­s es a menudo escenario de enfrentamientos entre grupos de jóvenes marginales y fuerzas del orden. Los más graves ocurrieron en octubre de 2005 al norte de Parí­s, en unos suburbios que cuentan con una fuerte población originaria del Africa subsahariana y del Magreb y donde la tasa de paro de los jóvenes se eleva en algunos lugares al 50%.

Entonces, más de 10.000 vehí­culos y unos 300 edificios fueron incendiados tras la muerte de dos jóvenes en un transformador eléctrico, donde se introdujeron para escapar de la policí­a.