Lejos de buscar responsables preocupa la rapidez con la que se repara el daño sufrido por el hundimiento en el barrio San Antonio, zona 6, el cual afectó a varias familias, las que luego de habitar su vivienda por varios años ahora serán ubicadas en puntos alejados de la ciudad.
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Algunas de esas familias aún no han sido reubicadas en otros lugares, por lo que continúan viviendo en casas de familiares y amigos.
A partir del día de la deformación ninguna entidad se hizo responsable por lo ocurrido en el sitio afectado, pero eso queda atrás, ya que lo importante de lo ocurrido debe servir para que este tipo de incidentes no se repitan en otra parte, y trabajar en forma conjunta todos los entes involucrados en buscar una solución rápida para devolverle a los damnificados la confianza en las instituciones que fueron creadas para este tipo de incidentes.
Incidentes que, algunas veces, no se podrían llamar naturales, ya que cuentan con la intervención del hombre, quien por diferentes causas ha provocado el desgaste del suelo.
Atrás quedaron las imágenes de los habitantes, quienes presurosos sacaron sus pertenencias, logradas a través de años de esfuerzo; sus propiedades, que con gran sacrificio obtuvieron, les son arrebatadas en un acto que se puede atribuir a la falta de atención a las solicitudes realizadas en repetidas ocasiones por los perjudicados.
Lejos de crear polémica sobre quién o quiénes tuvieron responsabilidad, se tiene que trabajar por los afectados y reparar el daño.
Muchos de ellos han tenido que recurrir a tratamientos médicos, sin que en otra oportunidad se vieran necesitados de realizar al menos una visita a algún galeno. Elsa Aguirre, quien trabaja como enfermera en la clínica de la iglesia San Antonio, situada a escasamente ocho cuadras del lugar del hundimiento, nos manifestó: «Esta pequeña clínica atiende a un promedio de 40 pacientes diariamente, siendo alrededor de 15 de ellos vecinos del área afectada, quienes sufren de presión alta, padecen de insomnio. Para poderles controlar los síntomas, son medicados, teniendo que desembolsar cantidades de dinero que no están presupuestadas como gastos normales».
A pesar de ya estar realizando los trabajos para reparar el daño, aún persiste la duda sobre quién fue el responsable de lo ocurrido en el barrio San Antonio, lo que le costó la vida a tres integrantes de una familia que cuando se suscitó el problema se disponían a ingerir sus alimentos. Los cuerpos fueron localizados varias horas después. Además de los daños que sufrieron cientos de vecinos al tener que dejar sus casas por el temor a que las mismas colapsaran.
La Municipalidad capitalina realizó el día jueves 10 de este mismo mes, junto a distintos medios de información y vecinos afectados, una visita a las profundidades del agujero, para comprobar la magnitud de los trabajos que se están realizando bajo tierra; además pudieron observar la estructura del colector, el cual está en perfecto estado y cumple su labor.
Luego de bajar más de 60 metros para llegar al colector, pudieron caminar dentro del mismo y comprobar que está funcionando perfectamente y que su estructura está en óptimas condiciones.
La finalidad del recorrido realizado por periodistas de distintos medios era por parte de la comuna capitalina, a fin de descartar que la causa del hundimiento fue una falla en los colectores. Sin embargo, lejos de buscar cómo defenderse, las autoridades deben hallar los mecanismos para trabajar en una forma de cooperación con las diferentes instituciones y remediar el daño que por declaraciones de los responsables de la obra tardará unos cuatro meses.
Mientras tanto expresaron que no les preocupan las señales de la cercanía de la temporada de lluvia, ya que colocarán una lona sobre el hoyo a fin de evitar que el agua siga desgastando las paredes y así poder rellenar el mismo con el material con el cual ya se están realizando pruebas.
Mientras tanto, los retumbos cerca del hundimiento han disminuido; pero los pobladores, organizados en un comité, no quieren ser sorprendidos nuevamente, por lo que ya tienen coordinado un sistema de evacuación de ser necesario, además de realizar rondas nocturnas a fin de evitar que los dueños de lo ajeno quieran hacer de las suyas.